sábado, 22 de marzo de 2008

La Propiedad

El dominio de las necesidades del hombre, la negación del derecho de satisfacer sus necesidades. El Tiempo nació cuando la propiedad reclamó su derecho divino, cuando vino hacia el hombre con el mismo refrán, igual que la religión, "!Sacrifícate! !Abnégate! ¡Entrégate!" El espíritu del Anarquismo ha elevado al hombre de su posición postrada. Ahora está de pie, su faz hacia la luz. Ha aprendido a ver la insaciable, devoradora y devastadora naturaleza de la propiedad y está preparándose para darle el golpe de muerte al monstruo.
"La propiedad privada es un robo," dijo el gran anarquista francés Proudhon. Sí, pero sin riesgo y peligro para el ladrón. Monopolizando los esfuerzos acumulados por el hombre, la propiedad le ha desposeído de su derecho de nacimiento tornándole en un indigente y un paria. La propiedad ni siquiera posee la excusa tan gastada de que el hombre no crea lo suficiente para satisfacer sus necesidades. Apenas aprendido el ABC de la economía, los estudiantes ya saben que la productividad del trabajo, durante las últimas décadas, excede por mucho la demanda normal. Pero, ¿qué son demandas normales para una institución anormal? La única demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito glotónico para mayor riqueza, porque riqueza significa poder, el poder de someter, de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de ultrajar y degradar. América se muestra particularmente jactanciosa de su gran poder, su enorme riqueza nacional. Pobre América, ¿de que vale toda su riqueza, si los individuos que la componen son miserablemente pobres? Viviendo en la asquerosidad, en la suciedad y el crimen; perdida la esperanza y la alegría, deambula un ejército desterrado de presas humanas sin hogar.
Generalmente se considera que, a menos que las ganancias de cualquier negocio excedan su costo, la bancarrota es inevitable. Pero, aquellos comprometidos en el negocio de producir riqueza no han aprendido ni esta simple lección. Cada año el costo de la producción en la vida humana está creciendo más ( 50,000 asesinados, 100,000 heridos en América el año pasado); las ganancias para las masas, que ayudan a crear la riqueza, se se están reduciendo aún más. Todavía América continúa ciega a la bancarrota inevitable de nuestro negocio de producción. Ni es éste el único crimen de éstos. Todavía más fatal aún es el crimen de convertir al productor en un mero engranaje de una máquina, con menos deseo y decisión que su organizador de acero y hierro. Al hombre no sólo le están robando los productos de su labor, sino también el poder de la libre iniciativa, de la originalidad y el interés en o el deseo por las cosas que está haciendo.
La verdadera riqueza consiste en objetos de utilidad y belleza, en cosas que ayuden a crear cuerpos fuertes y preciosos y alrededores que inspiren a la vida. Pero si el hombre está condenado a enrolar algodón alrededor de la rueca, o cavar carbón durante toda su vida, no puede hablarse en ningún caso de riqueza. Lo que da al mundo son solo cosas grises y asquerosas, reflejo de su aburrida y odiosa existencia,--muy débil para vivir, muy cobarde para morir. Suena extraño el decirlo, pero hay personas que ensalzan el mortal método de la producción centralizada es el logro de más orgullo de nuestra era. Éstos fallan absolutamente, al no enterarse, de que si continuamos con esta docilidad mecánica, nuestra esclavitud será más completa que lo que fue nuestra unión al Rey. Ellos no quieren saber, que la centralización no es sólo el toque de muertos de la libertad, pero también de la salud y la belleza, del arte y la ciencia, todas estas siendo imposibles en una atmósfera mecánica parecida a un reloj.
El Anarquismo no puede sino repudiar tal método de producción: su meta es la expresión más libre posible de todos los talentos del individuo. Oscar Wilde define una personalidad perfecta como "una que se desarrolla bajo condiciones perfectas, que no ha sido herida, mutilada ni ha estado en peligro." Una personalidad perfecta, entonces, sólo es posible en un estado de la sociedad, donde el hombre sea libre de escoger el modo de trabajo, las condiciones de trabajo y la libertad para trabajar.
Una, para quien la fabricación de una mesa, o la preparación de la tierra, es como la pintura para el artista y el descubrimiento para el científico,--el resultado de inspiración, de intenso deseo y un interés profundo en el trabajo como una fuerza creativa. Siendo ese el ideal del Anarquismo, la organización económica debe consistir en la producción voluntaria y asociaciones distributivas, gradualmente desarrollándose en comunismo libre, como el mejor medio de producción, con el menor de energía humana. Aunque el Anarquismo también reconoce el derecho del individuo, o números de individuos, para acomodar todo el tiempo otras formas de trabajo, en armonía con sus gustos y deseos.
Tal exhibición libre de energía humana es posible sólo bajo la libertad completa, individual y social.

Fragmento de un texto de Emma Goldman...
Luego continuare con el resto.

1 comentario:

The Burning Brain dijo...

Hola!

He venido a dar con tu blog y me ha gustado bastante, hacen falta más blogs lúcidamente libertarios como éste.

¿Te interesaría un intercambio de enlaces?

Mi blog es sobre varios temas, pero el pensamiento anarquista tiene un papel principal y está en el trasfondo de todo lo que escribo.

http://theburningbrain.blogspot.com

Saludos!