lunes, 11 de mayo de 2009

Amor comprometido

La puerta se abrió de repente, yo estaba sentado en la sala leyendo un cuento que se llamaba la “Reunión” de Julio Cortázar, mi novia había salido de compras para la cena, debían ser las siete de la noche aproximadamente, salí averiguar cual era el origen de los ruidos, cuando de repente sentí un golpe muy fuerte en la nuca, me pusieron contra la pared y empezaron a revisar cada espacio de la casa, que habíamos arrendado hace apenas tres meses cuando decidimos con Valeria que deberíamos vivir juntos.

Yo la conocí cuando estábamos cursando quinto semestre en la Facultad de Filosofía, me sentí atraído por su pensamiento disidente, feminista mesurada y anarquista, además también era una chica simpática que llamaba la atención por sus constantes debates con los profesores.

Cuando empezamos a salir sentimos una buena relación respecto a los anhelos y proyectos que se cruzaban por nuestra mente, además que coincidíamos en varios aspectos como: conciencia política de izquierda aunque yo era marxista, la verdad que me parecía muy interesante los planteamientos anarkos, y lo más importante disfrutábamos el tiempo juntos, ya sea en reuniones de varios colectivos, en marchas, viajes, en fin fue una experiencia muy enriquecedora encontrarme con ella.

La verdad no sabía como cruzar esa maldita frontera entre nuestra amistad, pensé en dedicarle una canción del Víctor Jara, pero me decidí por darle un pequeño verso escrito por un anarquista italiano, no recuerdo bien su nombre pero su apellido era Malatesta y decía:

"Queremos la libertad;
queremos que los hombres
y las mujeres
puedan amarse
y unirse libremente
sin otro motivo que el amor”

Me encontré con ella en el bar de la Universidad y le di la nota, además le plantee que estoy seguro de que quiero compartir más tiempo con ella sin ningún compromiso eclesiástico o contrato social (matrimonio), vislumbre su expresión de asombro, de pronto me sentí acorralado, pero cuando sonrió fue como un destello que me alienaba de todo lo que pasaba a mi alrededor. Nuestro compromiso no solamente fue afectivo, sino también político decidimos que formaríamos un centro de estudios que se llamaría “Los dinamiteros” de orientación marxista-anarquista, para fomentar la unión de las izquierdas y socavar a los beatos y nacionales agrupados en la “social democracia”, debo confesar que cada vez que más tiempo transcurría al lado de esa mujer me sentía con una fuerza inefable para luchar por las causas sociales.

Respecto al tema político en el país había ascendido un régimen totalitario, no sabíamos cuando los militares irrumpieron en la política con su mente deforme e ideas cuadradas, donde la represión se disfrazaba de democracia participativa, vivienda, salud y empleo, fueron días muy complejos nuestros compañeros habían sido encarcelados, y la aversión hacia los movimientos sociales y subversivos, estaba en boga, es así que se empezaron a crear nuevos grupos de represión uniformada, la resistencia era mínima nuestro colectivo decidió protagonizar una manifestación por la represión sufrida de varios compañer@s, que se contabilizaba que eran más de treinta apresados, como decía Stirner “El Estado llama ley a su propia violencia, y crimen a la del individuo." Existieron casos de varios desaparecidos, jóvenes que eran detenidos por su vestimenta subversiva, o por llevar el cabello largo. Convocamos a una asamblea urgente para saber que tipo de resistencia oponíamos, la mayoría de compañer@s decidió que era tiempo de manifestar y enfrentar a los hijos de puta que habían instaurado un gobierno basado en la cofradía de la represión, amenazas, corrupción. Empezamos a pegar pasquines en las calles con consignas como: “las botas no piensan y deben servir al pueblo no a un puñado de burgueses” o la otra para atizar la resistencia: "Ejercer el poder corrompe, someterse al poder degrada".

La resistencia a la dictadura nos había costado la muerte de varios combatientes, hombres y mujeres que yacían en el suelo, madres que buscaban a sus hijos, amigos torturados, hijos que no sabían nada de sus padres, fue ahí cuando se callaron las iglesias y los derechos humanos, cuando la desidia de la gente permitió que tanta tortura y muerte se justifique con el seudónimo de “democracia”, cuando se mató en nombre de combatir al terrorismo, fue cuando dios se olvido de que había gente luchando por construir una sociedad mejor, y bendecía por medio de sus lacayos en la tierra al dictador y a sus colaboradores, a la opresión y a la desigualdad.

La represión militar se agudizo culpaban de subversivo a todo el que cuestionara sus políticas, la dictadura militar torció la vida de excelentes pensadores y combativos amig@s, que salieron del país para no volver, a pesar de los malos momentos la inevitable separación nos llegó, yo viaje a Perú a refugiarme donde un viejo amigo, mientras ella partió a Argentina donde se había establecido su familia. Los dos años que estuvimos separados no fueron nada fáciles, yo trataba de reponerme con un buen café y escuchando la canción de Pablo Milanes “el breve espacio en que no estas” añoraba el momento de encontrarnos en una alameda libre de odio y envidia, de desidia y cobardía, pero lo único que encontramos al regreso era una sociedad que padecía amnesia y enterraba la memoria de los que lucharon por cambiarla.

Se restableció la democracia en 1979 ese advenimiento que no consistía en cambiar de tirano cada cuatro años, nosotros seguimos puño en alto, las heridas subversivas no sanaron, pero seguimos rememorando la lucha de todos los que cayeron defendiendo un ideal. La verdad que los tiempos cambiaron pero Valeria y yo no renunciábamos a seguir combatiendo, el tiempo que estuvimos separados reafirmó nuestro amor y la convicción de seguir combatiendo, ya sea desde un verso, un libro o un panfleto, continuamos con nuestros compañer@s y como decía ella debemos “Leer para luchar” para andar con cuidado de lo que sucede a nuestro alrededor y no creernos lo que quieren creer que creamos, así decidimos comprar un local modesto, lo adecuamos para un café de estudio, donde iban amigos, colegas, compañeros de colectivos a debatir, leer, escuchar un poco de música.

Transcurrieron los años, aproximadamente tres años junto a esa mujer que cambió mi vida, teníamos planes más ambiciosos de formar una escuela de pedagogía libertaria, un espacio para el arte comprometida, en fin los proyectos eran muchos y el tiempo escaso.

Me siguen golpeando y me sacan abruptamente hacia un auto de la policía, no tengo tiempo para escribir una nota o dejar algún rastro de mí, solamente pienso en Valeria que pronto llegara a casa y se encontrará con esa desagradable sorpresa.

Pasaron las horas y de repente me desperté en una sala lúgubre llena de barrotes, el recuerdo de ella es un fulgor en esta puta oscuridad, sé que el camino que escogimos no fue el equivocado, han pasado varios meses para que me concedan tu visita, tu voz apacible se pierde entre estos muros, tu mirada me es distante, y me duele tanto verte así, las lagrimas son inexorables al pensar en que no puedo tocarte, desearía poder sentir tu cuerpo, el aislamiento trata de matar todos los recuerdos, el lapso de poder verte y conversar es demasiado corto, esta celda me esta consumiendo, cada vez que te marchas y estas malditas puertas se cierran solo quiero nombrarte en un grito que se dilata con el pasar del tiempo.

DEDIKADO A LOS MILES DE PRES@S POLÍTICOS KE KONTINUAN PRIVADOS DE SU LIBERTAD.

http://www.anarquia.org.ar/contenido/reflexiones-libertarias/amor-comprometido

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