viernes, 16 de enero de 2009

Ingobernables zine



salio el zine ingobernables si les interesa se lo piden a mariano
contacto: ingobernablesfanzine@hotmail.com y mariano87_864@hotmail.com
contenido: como dice la imagen entrevistas a los misterios de la letra, e.s.m.a y reina miseria, comedor el camino, reflexiones, delirios y no mucho mas..


Mensaje de texto desde Gaza
"No tengo armas"


Adham Khalil
Palestinechronicle

Traducido por Nadia Hasan y revisado por Caty R.


Aquí es horrible. Hoy ha sido el peor día. Había un montón de F-16 sobre nuestras cabezas y una lluvia de fósforo blanco caía del cielo.

Anoche no pude dormir. El estruendo de los bombardeos en el norte y el este nos mantuvo a todos despiertos.

La mayor parte del tiempo no hay electricidad en mi casa. Así que cuando la electricidad llega por una o dos horas toda la familia está ocupada. Recargamos los teléfonos móviles, la bomba de agua, hacemos pan. Pero he visto tantas cosas horribles en la televisión que a veces casi preferiría seguir sin electricidad.

De momento mi familia está bien pero me da vergüenza hablar sobre mi familia. No me gusta. Todo el mundo en Gaza es mi familia. Estamos sufriendo colectivamente, nos están castigando y olvidando colectivamente; y estamos muriendo.

En Gaza, cualquier sitio es peligroso. A las 5 de la tarde todas calles ya están vacías. Ni siquiera una persona sale de su casa en mi zona. Pero incluso en nuestras casas, no estamos seguros. Juro que a veces puedo oler la muerte que nos rodea.

No es verdad cuando se dice que ésta es una guerra entre Hamás e Israel. Soy un testigo ocular en Gaza y aunque puedan pensar que Gaza es un país y Hamás tiene un enorme y poderoso ejército, son mentiras. Las facciones palestinas no tienen tanques, aviones de combate ni buques de guerra. Tienen cohetes caseros, armas simples. No pueden hacer nada contra el enorme y poderoso ejército de Israel.

Estamos viviendo bajo un asedio total con asesinatos diarios y nuestras casas destruidas. Hamás y otras facciones palestinas están tratando de defender a los palestinos de las continuas matanzas, invasiones y ataques aéreos. La ocupación y las acciones israelíes en Gaza son acciones terroristas como lo son muchas de sus acciones y políticas que datan de su campaña de limpieza étnica en 1948.

Pero creo que ésta, ahora mismo, es la peor catástrofe que voy a ver en mi vida.

No tengo ametralladoras o armas. Lucho simplemente diciendo la verdad. Muchas personas me han preguntado si hay una manera de enviar dinero o alimentos. Pero lo que realmente necesitamos es nuestra libertad y un alto el fuego.

No guardar silencio sobre las masacres y el holocausto israelí de la población palestina. La petición de poner fin a este estado de sitio debe ser más fuerte que las bombas que llueven sobre nosotros.

(Este informe se ha elaborado a partir de mensajes de texto y llamadas telefónicas de Adham, y se adaptó para su publicación por el personal de Middle East Children's Alliance (MECA) debido a las dificultades impuestas a los habitantes de Gaza para comunicarse libremente con el mundo exterior).

Fuente: http://www.palestinechronicle.com/news.php?id=673c620b7a784aee595783bbbe8034e4&mode=details#673c620b7a784aee595783bbbe8034e4
Adham Khalil es residente del campamento de refugiados de Jabalya y líder juvenil de la Biblioteca Infantil Al-Assria. Visita su blog: http://nagyelali.blogspot.com/)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79091&titular=%22no-tengo-armas%22-

lunes, 5 de enero de 2009

Lastamosdando zine nº0



por diversas razones pero principalmente porque no queria atrasar la salida del zine lo pongo a su disposicion mediante descarga directa. esta hecho a la vieja escuela por lo que no se le puede buscar mucha estetica simplemente lean y si quieren comenten..

contenido:
entrevistas a Emancipacion Colectiva y la Huerta Orgazmika
Contrato social criminal http://elproyectomatriz.wordpress.com/
La semana tragica a 90 años
Dogmas Politicos
y mas

Lastamosdando zine nº0

sábado, 3 de enero de 2009

Los ojos de los niños



Por Osvaldo Bayer

Desde Bonn, Alemania



Mientras en una parte del mundo se celebraban las fiestas, en otros lugares se mataban seres humanos. Así se despidió el año 2008, así llegó el 2009. Civilización, o no, y barbarie. Pan dulce y bombas. El cinismo no conoce fronteras. Se mata y ya está. Por seguridad. Por los derechos de unos sobre otros. Recibimos el Año Nuevo con cuatrocientos muertos debajo del colchón, cien de ellos niños. Y cerca de dos mil heridos. La Franja de Gaza. Pueblos que ya tendrían que ser sabios por sus experiencias trágicas encuentran coincidencia sólo en la muerte. Esa muerte para la que el ser humano trata de encontrar una definición, una explicación, es usada como emblema de lo que llamamos civilización. Ahora es ya mucho más fácil. Se mata al enemigo desde aviones y, mejor todavía, a él y a toda su familia. A su mujer y a sus ocho hijos. O con cohetes, desde el escondite. Esos jóvenes que arrojan bombas desde aviones o desde escondites no se dan cuenta de que matan, de que exterminan la vida de otro ser, por lo general inocente. Pero arrojan bombas por “patriotismo”. Los discursos de los políticos intervinientes nos dicen claramente de su omnipotencia. ¿Tienen acaso el poder delegado de matar, de hacer matar? ¿Se los vota para eso? ¿Y qué pasa con Naciones Unidas, para qué está? Ni siquiera esa organización mundial es capaz de detener una guerra. Ese tendría que ser su principal motivo de existencia. Y no una masa burocrática de encuentros superficiales y desencuentros que ocasionan la muerte.

La muerte de niños. Lo lanzaron al aire y al papel, los medios: el bombardeo israelí logró la muerte de uno de los dirigentes principales de Hamas y también de su mujer y sus ocho hijos. Buena puntería. ¿Pero cómo, es que vivimos en el tiempo de los dinosaurios? No, vivimos el siglo de la mente humana. Por eso el papa Ratzinger en su mensaje de Navidad nos ha enseñado a rezar, rezar, rezar. ¿Rezar a quién? ¿A un Dios que permite en la “Tierra Santa”, donde nació su hijo de una virgen, que se cometan crímenes tan atroces, como que se peleen pueblos desde hace siglos por razones religiosas, que en el fondo no son otra cosa que razones de poder y de dominio? Alá, Jehová y Cristo. Tierra Santa que mata a sus niños.

¿Con qué habrán soñado esos niños la última noche en que vivieron? ¿Con juguetes, con hadas, con ángeles que les arrojaban espejitos de colores desde el cielo? Es lo mismo, porque nosotros les arrojamos bombas y los destrozamos. Habría que rescatar los ojos de esos niños en el momento en que estallaron las bombas.

Sí, está bien, los hombres de Hamas lanzan cohetes a Israel. ¿Y por eso hay que bombardear ciudades abiertas allí donde viven madres que crían a sus hijos? Ciudades que ni siquiera tienen refugios antiaéreos. Eso es fácil. Pero criminal de la peor cobardía, a su vez.

Tiene razón Israel en combatir el terrorismo, pero no con métodos cien veces más traidores que el cohete individual. Igual, tal vez, en su perversión, pero increíblemente menor que hacerlo desde aviones, en uniforme oficial y por orden de los responsables. No, además, esos actos de mostrar poder traen las consecuencias más nefastas, originan los odios de siglos, los deseos de venganza infinitos, que quedan en la historia de los pueblos. La única búsqueda de solución es recurrir a Naciones Unidas para que envíe una organización preparada en esta clase de conflictos, que encuentre la paz y no la venganza. No se arreglan los problemas con la muerte. Y más para un pueblo con la experiencia del judío, un pueblo que, con su conocimiento histórico de persecuciones, tiene que haber aprendido para siempre hacia dónde lleva el odio. Porque los crímenes del Holocausto han quedado para siempre en la conciencia del pueblo alemán y tendrían que quedar también para siempre en el pueblo que fue víctima. Porque no hay ninguna diferencia para un niño entre morir en una cámara de gas y ser destrozado por una bomba arrojada desde aviones oficiales.

Sí, el pueblo alemán aprendió para siempre lo que es cometer un crimen de lesa humanidad. Pero seamos sinceros: aprendió pero no tanto. Hay otra forma de hacerse cómplice de otros crímenes. Por ejemplo esto: la fabricación y venta de armas. Leamos las cifras oficiales. La exportación de armas alemanas del año 2007 alcanzó a 8,7 mil millones de euros. Es decir que exportó un 13 por ciento más que el año anterior. Con esto, Alemania ocupa el tercer lugar en el mundo de exportadores de armas, con el 10 por ciento, mientras Estados Unidos ocupa el primer lugar, con el 31 por ciento, y Rusia, el segundo, con el 25 por ciento. Pero aquí no acaba la cosa. Alemania exporta armas a China, India, a los Emiratos Unidos de Arabia, a Grecia, a Corea del Sur y a un sinfín de otros países. Sí, a los Emiratos Unidos de Arabia. Pero, y aquí está el nudo de la cuestión: también a Israel, Afganistán, India, Nigeria, Pakistán y Tailandia. Muy buen negocio. Ahí no se hacen discriminaciones, el que paga bien, a ése se le vende. Es sabido que los europeos –en este caso Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia– atraen a sus clientes deseosos de armas con financiaciones “atractivas” y la promesa de transmitirles tecnología nueva.

Entonces aquí hay que decir la otra verdad. No alcanza con que los alemanes se hayan hecho una severa autocrítica sobre los crímenes del nazismo sino que la verdadera autocrítica tendría que ser nunca más a las armas, nunca más hacer negocios con la Muerte y menos con países que tienen problemas con países lindantes ni tampoco aquellos que tienen problemas internos. No se es honesto si por un lado criticamos las guerras y las represiones y por el otro vendemos armas a países donde tienen lugar esos crímenes contra la Vida.

Hace pocos días se hizo en los medios alemanes un desusado elogio al ex primer ministro Helmut Schmidt, que cumplió noventa años de edad. Justamente, el político que apoyó la venta de armas a la dictadura argentina del desaparecedor Jorge Rafael Videla. Y se defendió en el Congreso alemán diciendo que lo hacía para “asegurar la fuente de trabajo de los obreros alemanes”, un argumento fuera de toda base ética. Porque si es por eso, que el gobierno alemán disponga de una suma para darles trabajo a esos obreros y que éstos se dediquen a fabricar juguetes para los niños.

Más todavía, el gobierno alemán asegura con fianzas oficiales la financiación de los proyectos de venta de armas, para lo cual se utiliza dinero del pueblo cobrado mediante los impuestos. Hace poco quedó en claro un escándalo producido por la constatación de que las fuerzas de seguridad de Georgia poseían modernas armas alemanas, a pesar de que el gobierno alemán había rechazado el pedido de ese país de venderle armas, ya que Georgia se encontraba en estado de guerra con Rusia. Es decir que podemos constatar que, en el caso de hacer negocios, se pisotean los principios básicos de lo que tiene que ser la ética en las relaciones humanas.

Las armas, las guerras entre los seres humanos divididos por estúpidas fronteras, tienen que pasar a ser un tema fijo en la vida de todos los pueblos del mundo. No a las armas, sí a la vida.

Han muerto cien niños en el bombardeo israelí de Gaza. Ya esa cifra podría servir de leitmotiv contra todos los bombardeos de ciudades abiertas. Nunca más la muerte de niños como acción de guerra. Salir a la calle en la protesta. Denunciar a los políticos que dieron la orden y a los generales y soldados que la cumplieron.

Sería al primer peldaño hacia aquel Paraíso en la Tierra con que soñaba Kant: la paz eterna.

jueves, 1 de enero de 2009

QUERIDO FBI.

A tres años del asesinato de un soñador.
El viernes 23 de Septiembre de 2005 una banda de 300 pistoleros del FBIrodeaban una vivienda en la localidad del Hormiguero, Puerto Rico. Con ellos se apostaron 20 francotiradores venidos de Virginia, EEUU. Uno de ellos alcanzo de un disparo al dirigente independentista Filiberto Ojeda Rios líder de Los Macheteros. A los 72 años Filiberto era la persona mas buscada por el FBI desde que se quito el grillete que le encadenaban para continuar con su lucha. El FBI mantuvo la casa rodeada por 24 horas y no intervino para dejar que el dirigente muera desangrado por la falta de atención médica.
“Ha tenido que ser un 23 de setiembre, cuando el independentismo rememora la proclamación en 1868 de la primera República de Puerto Rico frente al colonialismo español. El FBI escogió bien el momento, fieles a su estilo criminal y provocador, mientras cientos de personas escuchaban su mensaje en la tribuna de la Plaza de la Revolución en conmemoración del 137 Aniversario del Grito de Lares. A las cinco de la tarde, miles de hombres y mujeres lloraban, odiaban y se enorgullecían en la intimidad de sus hogares y oficinas. Pero, aún sin tener información sobre el operativo que acabaría con la vida del guerrillero, desde los primeros avisos de que le rodeaban, sus compatriotas y amigos sabían, absolutamente, sin lugar a dudas, que
Filiberto Ojeda moriría de pie con sus armas en la mano. El doctor Héctor Pesquera confirmó que Ojeda Ríos estaba vestido de camuflaje militar al momento de enfrentarse a los matones del FBI.” [1] “Ya sé que se preguntan, como mi hijo de seis años: Papá, ¿cuándo a vamos a ganar? Hijo querido, ya estamos ganando, porque para derrotarnos el FBI tiene que destruirnos por completo, pero nosotros, para vencer, no tenemos que demolerlos, sólo tenemos que resistir y continuar luchando como Filiberto. El FBI asesinó a Filiberto pero el líder machetero es mucho más que un mártir o una figura romántica; es la voz de la esperanza, es el guía de las nuevas generaciones que estudiarán su visión y cumplirán con su misión.” [2] El FBI pretendía aplacar la acción de rebeldía que significaba Filiberto Ojeda Rios, pero su muerte fue solo el comienzo. En el año 1976 Ojeda Rios se había ocupado de reagrupar a varias organizaciones armadas bajo el nombre de Ejercito Popular Boricua mas conocido como Los Macheteros. El 12 de enero de 1981 Los Macheteros, luego de una serie de acciones militares, bombardean en la Base Muñiz, en Carolina, Puerto Rico, nueve aviones de la Guardia Nacional Aérea de EEUU, destruyéndolos con bombas de iremita (un explosivo letal) y causando daños estimados en más de 50 millones de dólares lo que fue considerado como el ataque mas duro que se le había inferido a los Estados Unidos en su propio territorio. Luego, el 12 de septiembre de 1983, se encargan de expropiar más de siete millones de dólares de un furgón de transporte de dinero de la Wells Fargo en Hartford, Connecticut. Este dinero es utilizado para continuar la lucha guerrillera y para donar juguetes a los niños de un barrio de Hartford y de Puerto Rico el Día de Reyes. Estas son solo algunas de las tantas acciones de Los Macheteros. El 30 de agosto de 1985 el FBI desata un operativo especial contra Los Macheteros y detienen a 15 militantes de la guerrilla, entre ellos a Filiberto Ojeda Ríos tras un intenso tiroteo que se prolongó durante 45 minutos en un apartamento en Luquillo. El FBI acuso a Ojeda de ocho tentativas de asesinato en ocasión del tiroteo durante su detención. El juicio se celebró el 26 de agosto de 1989. Ojeda asumió su propia defensa esgrimiendo que había ejercido la legitima defensa frente a sus atacantes por lo que fue absuelto por el jurado que le dio la razón demostrando que el FBI lo que trataba no era de detenerle si no asesinarlo. Aun le quedaba un juicio en Hartford, Connecticut por la expropiación de los más de siete millones de dólares a la Wells Fargo. “El 23 de septiembre de 1990 se fugó difundiendo un comunicado en el que anunciaba su regreso a la clandestinidad y a la lucha. El entonces director de Claridad, Manolo Coss, encontró en la puerta de las oficinas del semanario un sobre con el grillete dentro y el mensaje. Entonces la figura del revolucionario se elevó aún más, dejando atónitos a todos los puertorriqueños y a los imperialistas estadounidenses. Ya anciano, cardíaco, con marcapasos, cojo y con gafas, Ojeda Ríos aún podía entregar mucho a la causa de la revolución, sobre todo, un gran ejemplo de coraje y valentía hasta el final.” [1] Ojeda decía que al pueblo lo desbandan cultural e ideológicamente: “No piensa más que en el baile, la baraja y la bebida, lo que permite que sigan los que están en el poder.” Sostenía que “La libertad no se conquista sin sacrificio”. Vivió y murió según sus ideas, y aun hoy su espíritu se encuentra en el corazón de cada puertorriqueño que conoce sus aportes para la libertad de su pueblo, en el corazón de todos aquellos latinoamericanos, europeos, habitantes de cualquier parte del mundo que creen que la libertad es la manera.

Los hombres mueren, las ideas no.
[1] Artículo: Asesinado el dirigente independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda Rios www.antorcha.org [2] Dr. Michael González-Cruz




esto quedo afuera, por razones de tiempo, del zine que estuve haciendo y todavia no saque..
por puerto rico libre

jueves, 25 de diciembre de 2008

Manifiesto




“¿Qué tal la Navidad? ¿Bien o con la familia?”.
"Lo mejor es estar primero con los seres queridos y después con la familia”.



Manifiesto
Llega la Navidad!
Esas fiestas durante las cuales nos creemos mejores personas, simplemente por el hecho de dar a los otros lo que, durante el resto del año les negamos.
Esas fiestas del consumo que eran, antaño, simplemente días "entrañables" y "familiares" ...pero que ahora (encima) sirven de excusa para incrementar el volumen de compra-venta de artículos inútiles.
Esas fiestas en las que intercambiamos regalitos una vez al año, para intentar olvidar nuestra infelicidad. Pero ni siquiera son regalos que nos salen "de corazón"... NO... ¡salen de la tele!
Regalamos artículos convencionales que nos venden los publicitarios por encargo de las multinacionales. Regalamos productos inútiles, corbatas que nunca nadie se pondrá, juguetes sexistas hechos de plástico contaminante y que acabarán tirados en la basura...
Papa Noël y Sus Majestades los Reyes Magos son responsables de la explotación de miles de obreros que trabajan en condiciones infrahumanas, en factorías de países del 3er Mundo, tejiendo corbatas horteras y ensamblando muñecas que mean y marines yankies de escala 1:10. Y también son responsables de la destrucción de los bosques, de la contaminación de los ríos... de todos los recursos naturales que se esquilman y dilapidan para que en Occidente, cada año, tengamos Navidad.
Para que cada año, nos pongamos la careta de buenas personas, hagamos nuestras "buenas obras", y recarguemos las pilas de nuestra conciencia hasta el año siguiente.
Y sobre todo, para que cada año, el poder de los poderosos engorde un poco más, para que su año económico se cierre con números más redondos.
El regalo de verdad se lo hacemos a todas las macro-empresas que viven de poner etiquetas navideñas a sus productos de consumo. La navidad es la fiesta del CONSUMISMO. Nada más, nada menos.
Esto es, en esencia, la navidad... cabe preguntarse ¿Qué clase de cultura es capaz de celebrar así el nacimiento de su presunto Dios? Si es verdad que el niño Jesús está ahí arriba, o en una de las cuatro esquinitas de mi cama... o donde sea... y si era tan jipi como se dice, se tiene que estar retorciendo de dolor, así que estará alegre de que nosotros ahora queramos
CARGARNOS LA NAVIDAD!

PA/ DE: Javier Lunaro

http://www.kalvellido.net/?paged=2

sábado, 6 de diciembre de 2008

Buenaventura Durruti Dumange

(León 1896 - Madrid 1936)

Autor: Sebastián Maydana

Buenaventura Durruti fue un luchador anarquista español. Nacido el 14 de julio de 1896, en León, España. Hijo de obreros, su padre fue curtidor y estuvo ligado a la lucha del proletariado español. En 1903, fue arrestado durante una huelga a favor de la reducción de la jornada laboral a diez horas. Al salir de la cárcel, se empleó como obrero ferroviario. Sus abuelos corrieron suerte parecida. Todo esto, sumado a la miseria que vivió desde pequeño, determinó su vida como revolucionario. En una carta a su hermana Rosa, Buenaventura escribía: "Desde mi más tierna edad, lo primero que vi a mi alrededor fue el sufrimiento no sólo de nuestra familia sino también de nuestros vecinos. Por intuición, yo ya era un rebelde. Creo que entonces se decidió mi destino".

Desde muy joven, se interesó por la literatura anarquista. A los doce años dejó de asistir a catecismo y se negó a cumplir con cualquier tradición católica, en una época en que la religión estaba muy arraigada en todo el pueblo español. Se afilió a la misma central que su padre, la Unión General de Trabajadores (UGT), pero tras la huelga general de agosto de 1917, fue expulsado de la UGT y se vio obligado a exiliarse en Francia. Volvió a España en enero de 1919 y se afilió a la Central anarquista, la Confederación General del Trabajo (CNT) en Asturias. En marzo de ese año cayó preso por primera vez, en medio de la lucha contra la patronal minera de Asturias. Logró escapar y junto con otros camaradas planeó el asesinato del rey Alfonso XIII, pero el plan fue descubierto y ellos lograron escapar.

En 1920, con 24 años, ya era un activo militante de la CNT y un ávido lector de las ideas anarquistas. Ese año llegó a San Sebastián, donde conoció al compañero Manuel Buenacasa. Así describe a Durruti Buenacasa: “Un día se presentó en el sindicato un muchacho alto, fuerte, de ojos alegres, que nos saludó con la simpatía del que saluda a quien conoce de toda la vida. Nos dijo, sin preámbulos y enseñándonos el carnet de la CNT, que acababa de llegar a la capital y que precisaba trabajar. Como en casos similares, nos ocupamos de él, encontrándole trabajo en un taller de mecánica en Rentería. Desde entonces, y con cierta regularidad, después del trabajo solía venir al sindicato. Se sentaba en un rincón, tomaba los periódicos que se amontonaban en una mesa y leía. Apenas intervenía en las discusiones, y cuando ya era entrada la noche se retiraba a la posada en la que habíamos encontrado alojamiento. Gustaba conversar, pero no disputar. No era terco ni fanático, sino abierto, admitiendo siempre la posibilidad de su error. Y tenía la rara virtud, poco común, de saber escuchar, tomando siempre en consideración el argumento del contrario, aceptándolo en las partes que él creía razonables. Su labor sindical era callada, pero interesante. Sus intervenciones -como fueron después en los mítines- eran cortas, pero incisivas. Era muy sencillo al expresar su pensamiento, y cuando llamaba al pan pan lo hacía con tanta fuerza y convicción que no había manera de desmentirle”.

A partir de ese año, Durruti comenzó a participar en actos de acción directa, dentro de una pequeña organización clandestina que se identificó por medio de varios nombres, como “Crisol”, “Los Justicieros”, “Los Solidarios”, “Nosotros”. No era una banda terrorista, como los calificaba la prensa amarilla. A través de la memoria de sus militantes, hoy se sabe que fueron responsables de la muerte del gobernador de Vizcaya, teniente coronel José Regueral (quien en su primer acto como gobernador manifestó su intención de “meter al sindicalismo en cintura”) y del presidente Eduardo Dato, a principios del 20, habiendo sido estos últimos responsables de torturas, asesinatos y la prisión de cientos de obreros. En esos años la violencia desde arriba era enorme. El compañero anarquista Buenacasa describe así la gravedad de la situación: “El Comité Nacional de la CNT, que llevaba una vida clandestina, no podía hacer frente a aquella situación, y solicitaba a los militantes del resto de España medios y soluciones para contrarrestar la ofensiva burguesa y policíaca que tenía lugar en Barcelona. Pero todo resultaba en vano. Al asesinato en la vía pública seguía una persecución autoritaria sañuda y constante. Lo mejor de lo mejor de nuestros militantes estaban amenazados por el dilema: matar, huir o caer en prisión. Los violentos se defendían y mataban; los estoicos mueren y también los bravos, a quienes se asesina por la espalda; los cobardes y prudentes huyen o se esconden; y los despreocupados más activos dan con sus huesos en la cárcel".

Los dirigentes sindicales socialistas y anarquistas eran perseguidos abiertamente. Bandas de pistoleros a sueldo (pagados por la burguesía) cazaban a tiros a los obreros en la calle. La persecución más violenta se dio en Barcelona. En 1923 el grupo “ajustició” al Cardenal de Zaragoza, Juan Soldevilla y Romero, un fascista organizador de bandas de pistoleros, sicarios, lo que se podría decir un digno representante de la iglesia de la época. También realizaron la expropiación más grande hasta el momento, asaltando el Banco de Gijón. Todos estos hechos violentos protagonizados por Durruti y sus compañeros fueron hechos políticos enmarcados en una guerra de clases no formalizada, pero real de aquellos años. Siempre hubo cuidado de que ningún inocente se perjudicara, como en el caso citado por Abel Paz, su biógrafo, en el cual durante un asalto a un conde, Durruti consuela a su hijita aterrorizada y mientras le seca las lágrimas le dice: "tu padre tiene mucho dinero y nosotros no tenemos nada, así que nos lo repartimos". Este gesto pone de manifiesto el verdadero carácter de los hechos de acción directa. Nunca se llevaron para su bolsillo ni un peso expropiado. En el caso de Durruti, por ejemplo, son múltiples los testimonios de familiares y conocidos, que coinciden en destacar su modestia económica. Destinaban todo el dinero recaudado a los presos y a la lucha política; de sus asaltos salieron fondos para bibliotecas, editoriales y escuelas, como la escuela de León o la de La Coruña. También como postura ética estos militantes estaban obsesionados por la formación.

Muy limitados por la represión, Durruti y su amigo Ascaso, resolvieron ir a recaudar fondos a América. En el año 1924 llegaron a La Habana, donde se emplearon como estibadores portuarios y participaron activamente en la organización del sindicato. Debido a esto, fueron perseguidos por la policía local. Con un compañero cubano fueron a trabajar como macheteros e, indignados ante la tortura de un sindicalista, tomaron venganza. En 1925, llegaron a México donde se les unió Gregorio Jóver, dieron un golpe y destinaron buena parte del dinero para financiar una escuela racionalista para los pobres en ese país y el resto para costear una biblioteca en París. Durruti escribió a los franceses en una carta: "Estos pesos los tomé de la burguesía, no era lógico que me los diesen por simple acuerdo". Luego de una corta estadía en Perú, el grupo que ahora se autodenominaba “Los Errantes” se dirigió a Chile y a la Argentina, donde asaltaron bancos para recaudar plata para la lucha contra la dictadura fascista de Primo de Rivera. El mismo año pasaron por Chile y protagonizaron el primer asalto a un banco en la historia de ese país. En 1926, se refugiaron en Montevideo y Buenos Aires entre compañeros anarquistas. Luego regresaron a España, donde volvieron a la pelea, la cárcel y el exilio. Fueron quince meses de intensa batalla, expropiaciones importantísimas, persecuciones de película y fugas espectaculares; sus hazañas y sus nombres se convirtieron en leyenda.

En un nuevo exilio en Francia, Durruti trabaja como mecánico en Renault y Ascaso, de camarero. Ambos fueron detenidos por un pedido de extradición de España y de Argentina, donde estaban condenados a muerte. Su detención provocó un intenso repudio por parte de la sociedad francesa que logró movilizar a su sector más antifascista.

Mientras estaban en Francia, los dos compañeros conocieron a dos jóvenes del lugar, quienes los acompañarán desde entonces. Buenaventura y quien sería su compañera toda la vida, Emilienne Morin, se enamoraron en el exilio y desde ese momento se acompañaron siempre que pudieron. Pelearon juntos en el frente de batalla durante la guerra civil cuando Emilienne se alistó en la Columna Durruti. Los anarquistas no creen en el matrimonio por considerarlo una institución burguesa, pero sí creen en el amor y en la amistad, que son una y la misma cosa, imposibles de separar. El lazo que une a los compañeros no está avalado por iglesia o por gobierno alguno. Está sostenido solamente por el propio amor que los protagonistas se tienen entre sí y basado en la libertad de las partes. Emilienne fue la que mas lloró la pérdida de su amigo del alma. Su dolor fue inmenso, igual que su amor por él, pero continuó luchando hasta su muerte por el ideal por el que murió Durruti y tantos otros compañeros.

Ilya Ehrenburg, escritor no identificado con las ideas anarquistas, que conoció personalmente a Buenaventura y fue amigo suyo desde 1931, escribió sobre él: "Ningún escritor se hubiera propuesto escribir la historia de su vida; ésta se parecía demasiado a una novela de aventuras... Este obrero metalúrgico había luchado por la revolución desde muy joven. Había participado en luchas de barricada, asaltado bancos, arrojado bombas y secuestrado jueces. Había sido condenado a muerte tres veces: en España, en Chile y en la Argentina. Había pasado por innumerables cárceles y había sido expulsado de ocho países".


La muerte de Durruti es un tema muy controversial aun en la actualidad. Hay tres hipótesis sobre la procedencia de la bala fatal que acabó con su vida. Unos dicen que fueron los comunistas, partidarios de la UGT; otros sostienen que fueron sus propios compañeros, y una tercera postura afirma que fue un accidente. La situación que se vivía en España en los días de la muerte de Durruti era dramática. La guerra estaba por perderse; los fascistas estaban en las afueras de Madrid. Entonces, todos, sin distinciones de partidos o grupos, pidieron a Durruti que se trasladara con parte de sus hombres a Madrid. Ni García Oliver en Madrid, ni Buenaventura Durruti, estaban muy convencidos, pero, si no se salvaba Madrid, se desmoronaba el frente y era el fin. Finalmente, Durruti se trasladó con un grupo sin desmantelar el frente de Aragón.

El avance fascista se detuvo, pero el costo fue muy alto. Durruti murió. Su entierro en Barcelona fue multitudinario. Kaminski lo describe así: "El cadáver llegó a Barcelona tarde por la noche (...) En la casa de los anarquistas, que antes de la revolución había sido la sede de la Cámara de Industria y Comercio, los preparativos ya habían comenzado el día anterior. (...) La ornamentación era simple, sin pompa ni detalles artísticos. De las paredes colgaban paños rojos y negros, un baldaquín del mismo color, algunos candelabros, flores y coronas: eso era todo. Durruti era un amigo. Tenía muchos amigos. Se había convertido en el ídolo de todo un pueblo. Era muy querido, y de corazón. Todos los allí presentes en esa hora lamentaban su pérdida y le ofrendaban su afecto. Y sin embargo, aparte de su compañera, una francesa, sólo vi llorar a una persona: una vieja criada que había trabajado en esa casa cuando todavía iban y venían por allí los industriales, y que probablemente nunca lo había conocido personalmente. Los demás sentían su muerte como una pérdida atroz e irreparable, pero expresaban sus sentimientos con sencillez. Callarse, quitarse la gorra y apagar los cigarrillos, era para ellos tan extraordinario como santiguarse o echar agua bendita. Miles de personas desfilaron ante el ataúd de Durruti durante la noche. Esperaron bajo la lluvia, en largas filas. Su amigo y su líder había muerto. (...) El entierro se llevó a cabo al día siguiente por la mañana. Desde el principio fue evidente que la bala que había matado a Durruti había alcanzado también el corazón de Barcelona. Se calcula que uno de cada cuatro habitantes de la ciudad había acompañado su féretro, sin contar las masas que flanqueaban las calles, miraban por las ventanas y ocupaban los tejados e incluso los árboles de las Ramblas. Todos los partidos y organizaciones sindicales sin distinción habían convocado a sus miembros. Al lado de las banderas de los anarquistas flameaban sobre la multitud los colores de todos los grupos antifascistas de España. Era un espectáculo grandioso, imponente y extravagante; nadie había guiado, organizado ni ordenado a esas masas. Nada salía de acuerdo a lo planeado. Reinaba un caos inaudito. El comienzo del funeral había sido fijado para las diez. Ya una hora antes era imposible acercarse a la casa del Comité Regional Anarquista. (...) Los obreros de todas las fábricas de Barcelona se habían congregado, se entreveraban y se impedían mutuamente el paso. (...) A las diez y media, el ataúd de Durruti, cubierto con una bandera rojinegra, salió de la casa de los anarquistas llevado en hombros por los milicianos de su columna. Las masas dieron el último saludo con el puño en alto. Entonaron el himno anarquista "Hijos del pueblo". Se despertó una gran emoción. (...) Las motocicletas rugían, los coches tocaban la bocina, los oficiales de las milicias hacían señales con sus silbatos, y los portadores del féretro no podían avanzar. (...) Los puños seguían en alto. Por último cesó la música, descendieron los puños y se volvió a escuchar el estruendo de la muchedumbre en cuyo seno, sobre los hombros de sus compañeros, reposaba Durruti. Pasó por lo menos media hora antes que se despejara la calle para que la comitiva pudiera iniciar su marcha. Transcurrieron varias horas hasta que llegó a la plaza Cataluña, situada sólo a unos centenares de metros de allí. Los jinetes del escuadrón se abrieron paso, cada uno por su lado. (...) Los coches cargados de coronas dieron un rodeo por las calles laterales para incorporarse por cualquier parte al cortejo fúnebre. Todos gritaban a más no poder. No, no eran las exequias de un rey, era un sepelio organizado por el pueblo. Nadie daba órdenes, todo ocurría espontáneamente. Reinaba lo imprevisible. Era simplemente un funeral anarquista, y allí residía su majestad. Tenía aspectos extravagantes, pero nunca perdía su grandeza extraña y lúgubre. Los discursos fúnebres se pronunciaron al pie de la columna de Colón, no muy lejos del sitio donde una vez había luchado y caído a su lado el mejor amigo de Durruti. García Oliver, el único sobreviviente de los tres compañeros, habló como amigo, como anarquista y como ministro de Justicia de la República española. (...) Se había dispuesto que la comitiva fúnebre se disolviera después de los discursos. Sólo algunos amigos de Durruti debían acompañar el coche fúnebre al cementerio. Pero este programa no pudo cumplirse. Las masas no se movieron de su sitio; ya habían ocupado el cementerio, y el camino hacia la tumba estaba bloqueado. Era difícil avanzar, pues, para colmo, miles de coronas habían vuelto intransitables las alamedas del cementerio. Caía la noche. Comenzó a llover otra vez. Pronto la lluvia se hizo torrencial y el cementerio se convirtió en un pantano donde se ahogaban las coronas. A último momento se decidió postergar el sepelio. Los portadores del féretro regresaron de la tumba y condujeron su carga a la capilla ardiente. Durruti fue enterrado al día siguiente".

Fuente: EL Historiador

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ojalá

Eduardo Galeano
Página 12


¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?

Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.

Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?

Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.

¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?

La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.

¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?

Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.

¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?

Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.

¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?

Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.

¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?

Me temo que sí, pero ojalá que no.

¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?

Me temo que no, pero ojalá que sí.

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?

Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-114566-2008-11-06.html
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75566