sábado, 23 de agosto de 2008

81 aniversario del asesinato legal de los anarquistas Sacco y Vanzetti



Hoy hace 81 años que fue ajusticiado en la silla eléctrica Nicola Sacco. A las 0 h. 26 m. le tocaba a Bartolomeo Vanzetti sufrir el mismo destino. Los dos, inocentes sacrificados a la causa del poder.


En el 5 de mayo 1920 los dos fueron arrestados porque en sus gabardinas escondían propaganda anarquista. 3 días después serán acusados también de un robo en un barrio de Boston, pocas semanas antes de su arresto, en el cual habian sido asesinados a golpes de pistola dos hombres, el cajero de la fábrica de zapatos «Slater and Morrill» y un vigilante.

Después de tres juicios, los dos italianos fueron condanados a muerte a pesar de que contra de ellos no habia ninguna prueba cierta. Además, la confesion del detenido puertorriqueño Celestino Madeiros admitía haber sido parte del robo y no haber nunca visto a Sacco y Vanzetti. De nada valieron las mobilizaciones populares y de la prensa, la creación de comités para la liberacion de los inocentes y las peticiones lanzadas desde Italia.

La base de la condena fueron por parte de la policía, de los procuradores del distrito, de los jueces y del jurado el miedo y los prejuicios y tambien la firme voluntad de continuar una politica de terror, sugerida por el ministro de justicia Palmer, para eliminar a quien osara poner en duda el sistema, de hacer callar a quien osara alzar la cabeza frente a las injusticias.

Se trató de un periodo de la historia americana caraterizado por el "terror rojo" del 1917 - 1920. Ni Sacco ni Vanzetti habian tenido antecedentes con la justicia, pero eran conocidos por las autoridades locales como militantes radicales / libertarios implicados en huelgas, propaganda política y antimilitarismo.

Su muerte debía servir de ejemplo, debia ser un escarmiento. Pero sus ideas no han muerto

http://www.lahaine.org/

viernes, 15 de agosto de 2008

Entrevista a Los misterios de la letra..


bueno dejo una entrevista que hize con toto, cantante y guitarrista de los misterios de la letra, banda de cordoba con un estilo bastante particular en cuanto a bandas con letras libertarias, ya que la mayoria hacen punk o hardcore. Una entrevista en la que demuestran que lo suyo no es solo palabras sino que dicen lo que realmente piensan..
recomiendo que escuchen, sus cds estan en la red para bajar mas abajo dice las paginas donde se puede hacer..

¿como fueron los comienzos de la banda?¿como se unieron?¿quienes son los integrantes?
Misterios de la Letra surgio a mediados del 2000, como una juntada acústica entre amigos. haciendo un par de tocatas bajo el nombre de Sol.
luego de algun tiempo gravitando con algunas canciones se dió forma y nombre en el año 2002, y tiempo después se grabó el primer material ("el astro de los infiernos vacíos").
en este momento estamos en búsqueda de baterista (por ahora nos hacen aguante bateros de bandas amigas). y actualmente la conforman Julio (bajo), Manolo (viola) y Toto (guit y voz)

¿siempre fueron los mismos integrantes o se produjeron cambios en la formacion?
no. de echo creo que nunca pasamos mas de unos meses con la misma formación. como muchas bandas "clase media" para abajo se suman los tiempos laborales, los viajes, estudios, etc. pero todo esto tiene su yeite. digamos que misterios de la Letra es una banda de integrantes nómades, que pueden ir y venir en cualquier momento, y eso la hace poco previsible lo que es interesante, ya que ninguna fecha es igual a otra.

¿cuales son sus influencias mas que nada ideologicas pero tambien musicales?
en lo personal me influenció muchisimo tanto en lo músical como en la vida Eduardo Galeano, haberlo leído de pibe fue determinante para marcar mis lineamientos ideológicos.
musicalmente tuve un pasado heavy metal (integré el grupo Sedición hasta el 1998) y los primeros discos de hermética fueron mi principal influencia (después Iorio limó y empezó a cantar boludeces nacionalistas y demás) y creo que hay grandes pinceladas ricoteras también. después uno da forma a su expresión luego de revolver todo no?

¿de que hablan sus letras?
nos interesa siempre dejar algo picando, una pregunta, una posibilidad de creer en que otra realidad es posible. es dificil encasillarlas con un parámetro, si uno las escucha las puede encontrar libertarias, contestatarias, esotéricas, poéticas, ficticias, creo que es una mezcla de todas esas cosas. son cosas que uno vive, encarna y expresa.

¿como fue la situacion del cambio de aires al pasar de vivir en entre rios a cordoba?¿que los impulso a realizar este cambio?
y en lo musical mucho mas complejo que en lo demás.
somos como unos paracaidistas que cayeron a una ciudad grande.
venirnos acá fue algo que se fue dando, veniamos siempre y un día pintó quedarnos, vinimos 3 (claudio Freddy y yo) y acá se sumó Pity y Manolo (que ya estaban radicados acá).
fue muy importante encontrarnos en todos en Kasa L@s Gat@s, activando, tocando construyendo.

¿como esta la escena cordobesa?¿hay bandas con las que tocar?¿lugares donde se puedan expresar sin tener que pagar por ello?
la mayoría de las bandas cordobesas carecen de actitud. todas pagan por tocar (hasta $800!!!) todas miran a BsAs, ninguna deja algo valioso abajo del escenario.
es triste, pero es así.
nosotros tocamos mas con bandas de afuera (Desobediencia Civil de la Plata, BoK-Sucia de Entre Ríos) o con bandas de otros estilos ( apesar de ser una banda medianamente rockera). digamos que tocamos con bandas que sean buena gente antes de tocar en cualquier lugar y con cualquier pelotudo.


¿que opinion tienen de la propiedad privada?
es algo complejo para los que no tienen una concepción medianamente libertaria.
digamos que ya el mundo está echo así en el que tod@s tenemos algo que defender y por lo que pelearnos con el de al lado.
uno intenta siempre colectivizar sus cosas, sus herramientas, sus conocimientos, creo que es esa la idea. creo que el dinero y la propiedad privada son dos cosas que hay que abolir, que tiene que empezar a desaparecer para que desaparezca la desigualdad. la propiedad privada condiciona la libertad humana y su expresión.

ademas de los misterios ¿se encuentran en algun proyecto musical o en alguna organizacion?
manolo es violero del grupo Tenia Saginatta, Julio es bajista de Desobediancia Civil, yo hago el blog La Misteriosa Records. además con manolo creamos la editorial Terrible Color, donde reeditamos textos libertarios y poesías.
todos participamos del colectivo Kasa L@s Gat@s, y llevamos a cabo emprendimientos coperativos en ese espacio.


¿que actividades realizan para mantener la banda?
la banda se mantiene a duras penas, esa es la verdad. como no hacemos covers de bandas de turno se nos complica autogestionarla. en este momento estamos en una sala de ensayo colectiva, donde aportamos nuestros equipos e instrumentos junto con otras bandas y gracias a eso podemos mantener los ensayos.

hablen un poco de su experiencia en estudios ¿cual es la forma en que graban?¿como se pueden adquirir sus proyectos?
hace tiempo que no usamos estudios (desde mi epoca en Sedición, yo al menos) los primeros discos de Misterios fueron mas que nada grabaciones experimentales de Jorge Grieve en Concepción del uruguay. la experiencia adquirida autogestionando las grabaciones con el nos llevó a por primera vez autoproducir una grabación propia ("Trazos a Mano").
esta grabación sabemos tiene muchas cosas que pulir, pero el resultado es mas que aceptable. Las batas las grabamos en Alta córdoba con los comandos de felix (Armando Flores) y al resto con una pentium 1!!!! jaja dos por tres se colgaba. lo mas loco es que después que grabamos la pc no andubo mas!!! se jubiló!!! no sin antes terminan las tomas de voces y violas. con esto nos quedó claro que se pueden hacer cosas con lo que hay, sin gastar dinero en vanidades artísticas.
los discos se pueden descargar gratis y on-line en http://lamisteriosarecords.blogspot.com
o en la página de la banda.

¿que proyectos tienen a futuro?
y la idea es tocar mas espaciadamente (tipo redondos, tocar una vez y desaparecer unos meses), ya que tenemos otras cosas que nos llevan su tiempo también, seguir componiendo y difundiendo e intercambiando cosas.


muchas gracias por su participacion¿algo para agregar?¿contactos?
grácias a vos por la entrevista, y seguí difundiendo cosas en tu blog. como dice el corto "el observador": la mejor manera de guardar un secreto es contándoselo a 20 personas".
pueden echar un vistazo al sitio: www.misteriosdelaletra.8k.com el fotolog: www.fotolog.com/mdelaletra el blog. http://lamisteriosarecords.blogspot.com y nuestro mail es misteriosdelaletra@hotmail.com

jueves, 7 de agosto de 2008

Pensamiento


Tanta naturaleza vendida a esa gente que la cerca para que no ingresemos y nos exige dinero para admirar algo que es nuestro y de nadie mas, tanta tierra perdida por dejarle decidir a incapaces con poder que ya no dejan lugar sin limitar, verdes sin atar. ¿Y entonces que nos queda hacer? ¿Creernos libres con tanto lugar prohibido para nuestros pasos? ¿Seguir creyendo que este sistema es el mejor rodeados de tanta propiedad privada? ¿Estamos tan acostumbrados a vivir en esta “libertad” que un cambio nos confundiría? Es una pregunta constante ¿Cuál seria nuestra reacción si se nos entrega la verdadera libertad, sin límites, ni verdugos? ¿Todo estallaría? ¿O simplemente entenderíamos el beneficio de vivir así y comenzaríamos a respetarnos como hermanos que somos?

Yo, simplemete, quiero poder caminar sin chocar con un alambrado, conocer sin tener que pagar nada por ello. Pero nuestra educación, la información que incorporamos hace que creamos esto dentro de la normalidad.

Tal vez próximamente los capitalistas nos cobren el oxigeno que respiramos proveniente de la fotosíntesis de sus plantas ¿ahí será cuando gritemos, lloremos y generemos la acción? ¿Reaccionaremos cuando el poder se divida el cielo, el sol y la luna y comience a venderlos como la tierra? ¿O también nos acostumbraremos a esto?

Adquiriremos nuestro derecho a la tierra cuando nos demos cuenta que la propiedad privada es un robo y que la división de tierras es necesaria para que ya no se concentre en esas pocas manos y llegue a la gente que la necesita. Soy conciente de que el poder siempre supo defender sus intereses imponiendo lo necesario para callarnos siempre bajo la falta de respeto de nuestros derechos, pero también soy conciente de que no soy yo solo quien quiere vivir en libertad y de que el pueblo unido jamás será vencido.


Dejo el link de mi humilde trabajo solista

http://www.divshare.com/download/5126019-9f1

copia y difunde

domingo, 3 de agosto de 2008

¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO?

Cuestiones de principio

El petróleo, durante el siglo XX, ha sido el gran aliado material del capitalismo y, por ende, del sistema de dominación social. En consecuencia, y dado el carácter finito de este recurso, está destinado a convertirse también en su gran punto de debilidad estratégica. Esto constituye en esencia el carácter ambiguo y frágil de la organización económica mundial. No se puede ignorar que pueblos y civilizaciones anteriores agotaron atolondradamente elementos y bienes materiales que hacían posible su forma de existencia. Las enormes deforestaciones de siglos precedentes, la existencia de grandes regiones erosionadas, dan testimonio de ello. Pero el petróleo, como en algunos aspectos el carbón, ha permitido una apropiación novedosa de la naturaleza al hacer posible una movilidad sin restricciones. Esta movilidad hizo posible que las industrias de transformación pudiesen disponerse de forma heterogénea con respecto a las fuentes de materias primas, que el comercio mundial y las comunicaciones lograsen una integración impensable en épocas anteriores, que se expandieran sin límites las areas de inversión y recuperación del capital, que el radio de actividad diaria de un sólo individuo se ampliase a la escala del planeta. El petróleo ha sido la condición material por la cual se ha intentado lograr la desmaterialización de todo lo que condicionaba antaño la economía. Esta desmaterialización no tiene por base sino las enormes redes de transporte, la agricultura industrial motorizada y la proliferación de materiales de síntesis: sobre esta base ha podido constituirse la economía global de servicios, con las grandes urbes como nodos donde se concentra el poder y desde donde se gestionan las inversiones y la alocación de los recursos. En las áreas urbanas de occidente ha podido crecer este tipo de empleo subsidiario, de gestión y de dirección, y de los servicios técnicos que les son imprescindibles, creándose sectores de la actividad completamente aislados de la producción de alimentos y de recursos primarios como el agua y los combustibles. Esta extensión de la producción desmaterializada es, obviamente, una ilusión sostenida sobre el control policiacio y militar de la energía y las materias primas del planeta, donde el conocido despilfarro energético no es su mero efecto perverso, sino la condición indispensable para que este sistema pueda perdurar.

Los derivados del petróleo han modelado la vida económica de occidente: su mundo material está levantado sobre la movilidad y la mecanización, sobre los materiales de sustitución y las industrias petroquímicas, sobre la especulación del oro negro y el culto del automóvil.

La dependencia de este recurso energético ha seguido una escala inquietante desde el fin de la Primera Guerra Mundial, moviendo los hilos de la llamada geoestrategia y provocando tensiones inéditas. Por lo demás, su aplicación masiva al transporte, la agricultura y las industrias de transformación, han puesto estas actividades fuera de toda racionalidad ecológica, lo que convertirá el siglo XXI en un paso angosto, tal vez infranqueable, para la especie humana. Todo lo dicho anteriormente no dejan de ser evidencias. Lo que viene a continuación hace referencia a las opiniones y análisis sobre el inminente, al decir de algunos, agotamiento del petróleo barato.

Desde mediados de los años noventa, ha crecido la inquietud sobre esta cuestión, en especial desde las aportaciones realizadas por geólogos como Campbell, Lahèrrere, Deffeyes, etc., No discutiremos aquí tanto la validez de sus afirmaciones, lo que quedaría fuera de nuestra capacidad, como las implicaciones que el agotamiento o escasez del petróleo puedan tener en nuestras perspectivas de transformación social.

Mediatizados como estamos por la difusión de opiniones parciales e interesadas, y dado lo dificultoso que es dar con una inteligencia que pueda unificar todas las informaciones y factores que intervienen, ¿cómo podríamos nosotros aceptar sin más la inminencia sobre el agotamiento del petróleo? Dejamos a otros, mejor dotados o más audaces que nosotros, la ardua tarea de especular sobre la evolución futura de la industria petrolera, pero indudablemente no por ello renunciemos a la reflexión de lo que el fin del petróleo podría suponer para nuestras aspiraciones colectivas.

La cuestión central que este breve ensayo quiere plantear es la siguiente. El petróleo ha sido el flujo que ha movilizado la economía occidental durante más de un siglo. Muchas voces se levantan hoy para anunciar que la producción petrolera está cercana a su culmen y que a partir de ahí, el precio del crudo se encarecerá a tal punto que necesariamente asistiremos a una crisis energética, dañándose gravemente el comportamiento económico de todo el planeta. Las consecuencias, de producirse este hecho, serían sin duda grandiosas y espectaculares. Pero lo que nos interesa aquí es dilucidar si la caída más o menos acelerada del régimen petrolero abre una brecha para nuevas posibilidades sobre las que reconstruir una sociedad autónoma, radicalmente diferente a la que conocemos. En efecto, más allá de una cierta inquietud ecologista, empeñada en una transición sostenible que nos lleve a una futura sociedad de energías limpias y ciudades radiantes, lo que nos incumbe es analizar de qué manera estos discursos proecológicos ocultan cuestiones de mayor calado, como por ejemplo, de qué modo podemos retomar la presunta crisis energética que se avecina para subvertir el modelo de cultura material y de distribución del poder que hoy delimitan nuestra forma de vida. En suma, la caída de un régimen energético pujante y poderoso como es el de los hidrocarburos ¿encierra alguna posibilidad por mínima que sea de debilitamiento del sistema de dominación? Responder apresuradamente a esta cuestión, sea en un sentido o en otro, significaría ignorar su complejidad. De momento, extenderemos la cuestión de forma más detallada.

El petróleo en la historia

La historia del petróleo está cuajada de enseñanzas sobre las ambiciones de riqueza y poder de las industrias y estados. Podríamos delimitar esta historia en dos grandes y complejas etapas que nos llevarían hasta las crisis de los años setenta. La primera etapa iría desde 1859, año en que se abre el primer pozo petrolífero a manos del legendario Drake, y que va hasta la Segunda Guerra Mundial, época en que Norteamérica comenzaría a perder su papel de primer exportador de petróleo. Esta etapa contiene la formación de los grandes imperios petroleros (Standard Oil, Royal Dutch-Shell, Anglo-Persian, Gulf), las primeras y terribles luchas por el control de los mercados internacionales, la búsqueda de yacimientos de Venezuela a México, de la antigua Persia a Indonesia. De la guerra colonizadora por dominar los países donde se encontraba el petróleo. La Primera Guerra Mundial fue ya una guerra donde los motores de explosión cambiaron el aparato bélico, y donde el aprovisionamiento de combustible pasó a primer plano. A partir de ahí, el parque automovilístico comenzaría su crecimiento. Los años que siguieron a la Gran Guerra de 1914 se distinguieron por una lucha intensa de las grandes potencias por acceder a los territorios de la antigua Turquía y, más tarde, la zona del Golfo Pérsico. La guerra de precios marcaría una enorme inestabilidad para el mercado. Sólo dos décadas más tarde, hacia 1928, se alcanzaría una cierta estabilidad con los acuerdos de Achnacarry, firmados en conjunto por los representantes de la Royal Dutch-Shell, la Standard Oil de New Jersey y la Anglo-Iranian, y más tarde sancionados por otras compañías. Este acuerdo establecía en verdad una cartelización que de forma tácita dominaría el mercado internacional durante años, ajustando los precios del crudo con los parámetros del Golfo de Méjico. En cualquier caso, toda esta etapa incluye la escalada creciente de las compañías norteamericanas en el Oriente Medio, primero en los antiguos territorios de Turquía, después en Bahrein, Kuwait y Arabia Saudí. La novedad de este período la constituye la primera ofensiva de «descolonización» petrolera, cuando el gobierno de Méjico, en 1937, emprende la nacionalización de su producción. Así mismo, el rasgo que resalta de esta época es el predominio del mercado petrolero de Estados Unidos, cuya producción se vio colosalmente reforzada por los yacimientos del Este de Tejas a partir de los años treinta. En 1938, Estados Unidos controlaba todavía el 63% de la producción mundial, y sólo a partir de mediados de los cincuenta su producción disminuiría con relación a la de Oriente Medio. Ni que decir tiene que la Segunda Guerra Mundial fue, en buena medida, una «guerra del petróleo», siendo la falta de abastecimiento de combustible una de los factores que determinaron la derrota del ejército alemán.

Esta primera etapa, como se ve, sentó las bases históricas y geográficas de la industria petrolera, y dio paso a lo que podríamos considerar como un período de conflictos larvados, de una mayor delimitación de las zonas petroleras y de una estabilidad frágil que estallaría a principios de los años setenta. Señalaremos, sobre todo, tres grandes tendencias de onda larga en esta segunda etapa. La primera es el indudable crecimiento de la importancia de Oriente Medio en cuanto a volumen de producción, con las preocupaciones estratégicas que eso acarreaba a las naciones poderosas de occidente. Surgía el sentimiento de orgullo nacional de los países exportadores, que condujo a las crisis de Irán en 1951, y a la del canal de Suez en 1956, con el precedente de Venezuela. Ambas revueltas se resolvieron con una clara derrota de la influencia británica en la zona, para contento de Estados Unidos, que de esa forma lograba mayores cuotas de participación en la explotación del petróleo y en el control de ambos países. El intento de nacionalización de Mossadegh en Irán terminaría en 1954, con la creación de la NIOC (Compañía Nacional Iraní del Petróleo), un consorcio internacional donde la propiedad de los yacimientos pasaba a manos de Irán y donde las compañías norteamericanas obtenían un jugoso 40% de participación, estando representados igualmente la British Petroleum, la Royal Dutch-Shell y los intereses petroleros franceses. Pero las reivindicaciones de los países exportadores iban a tomar fuerza, instigados por el gobierno de Venezuela, hasta la fundación de la OPEP. Esta se crearía en 1960, y fue sobre todo mediada esa década cuando se verá claramente que los países exportadores estaban dispuestos a ganar el control total sobre el crudo, abriéndose pocos años más tarde el proceso de nacionalizaciones que conoceremos en Libia, Irak, Perú, Bolivia, Venezuela, etc.

La segunda tendencia alude al efecto que el petróleo barato llegado de Oriente Medio estaba logrando sobre Europa: declive del carbón y reestructuración del modo de vida siguiendo las pautas dictadas por los combustibles derivados del petróleo. En los años cincuenta comenzaría la inquietud de los Estados por la búsqueda de fuentes de energías seguras o innovadoras, se fundaría Euratom, el organismo europeo para la energía nuclear.

Finalmente, la tercera tendencia se relaciona igualmente con el efecto que la expansión del petróleo de bajo coste de Oriente Medio estaba teniendo sobre la producción interior norteamericana. En 1959, Eisenhower promulgarías las cuotas a la importación, como medida proteccionista. A mediados de los años sesenta, las grandes compañías anglo-americanas empezarían a sentir una baja en su tasa de beneficios, lo que les llevaría ya en aquel momento a la búsqueda desesperada de zonas de extracción alternativas como en Prudhoe Bay (Alaska, 1968) en Latinoamérica, en el Mar del Norte, o en Noruega, donde los primeros pozos se abren en 1969. Estas tres tendencias, como vemos, sumadas al crecimiento del gigante ruso, que pronto empezaría a aumentar su producción de gas y petróleo, concluirán en la crisis de 1973, cuyas implicaciones se dejarán sentir durante toda la década de los setenta [1].

El petróleo sigue entonces unido a la conflictividad y la guerra sucia. Como ejemplo de ello, baste citar los intereses de la compañía Elf, envueltos en la guerra de secesión en Nigeria, a finales de los años sesenta. O, como menciona de pasada Richard O’Connor a propósito de la guerra de Viet-Nam: «Por encima de las consideraciones emotivas que envuelven, el problema vietnamita, se halla el factor de que las costas del Sudeste de Asia dominan uno de los más grandes golletes marítimos: el estrecho de Malaca, y por lo tanto controla el paso de las flotas de barcos-cisterna.» [2] Todo el periodo, no hay que olvidarlo está además dominado por el concepto y la estrategia de la Revolución Verde, vergonzosa forma de colonización donde países enteros de África, Asia o Centroamérica son introducidos a los métodos y prácticas de la agricultura industrial, haciendo las pequeñas economías campesinas cada vez más dependientes de la motorización y las industrias petroquímicas. En el occidente opulento, la guerra silenciosa del petróleo había conquistado la vida cotidiana de sus habitantes, sumergiéndolos en todo tipo de derivados del petróleo y esclavizándoles a sus automóviles.

Todo esto por lo que respecta a la prehistoria del petróleo, es decir, las fases previas a las crisis de los años setenta. Hay que decir que ya a partir de la primera guerra mundial, la cuestión del agotamiento inminente del petróleo inquietó periodicamente los intereses industriales norteamericanos. En los años setenta esta inquietud se superó progresivamente, ya que las dos crisis petroleras de 1973 y 1979 obligaron a las compañías a diversificar y ampliar sus prospecciones e hizo que los estados se plantearan políticas de ahorro. El crecimiento productivo de Méjico o la URSS, la explotación del petróleo del Mar de Norte, la búsqueda de otras fuentes de energía, la inversión en tecnología extractiva, fueron factores que descargaron parcialmente el peso de la dependencia con respecto al petróleo-OPEP.

En los años ochenta, dentro del marco de la Agencia Internacional de la Energía, los países occidentales se comprometieron a crear las llamadas «reservas estratégicas» de crudo, reservas que podían servir para mantenerse en los período de crisis de abastecimiento. En 1985 se había producido una caída de los precios del crudo, y fue a partir de entonces que los países de Europa reiniciaron un despegue económico y abandonaron paulatinamente sus políticas de contención energética. A partir de aquella época la OPEP conseguiría una cierta estabilidad del precio del crudo, que duraría hasta finales de los años noventa. Esta estabilidad no fue rota por la guerra del Golfo [3], no obstante, los años noventa traerían un periodo de sanciones a la exportación para países como Irak, Libia o Sudán. Es un lugar común afirmar que la guerra lanzada contra Irak en 1990 fue motivada sobre todo con el fin de sacar la producción petrolera iraquí del mercado internacional, y asegurar de esa forma una especie de enorme «reserva estratégica» para el futuro. No se puede olvidar que con el inicio de esta ofensiva Estados Unidos e Inglaterra se aseguraban un nuevo control estratégico sobre la zona del Golfo.

Todos estos capítulos nos conducen a la situación actual, después de la invasión de Afganistán y la de Irak, en 2002 y 2003, respectivamente, la pasada guerra en el Líbano y la inquietud creciente por el control de zonas estratégicas como el mar del Caspio, el Africa subsahariana o Venezuela. Si a todo esto añadimos la aparición en escena de gigantes sedientos de combustible como China o India, tenemos todos los ingredientes necesario para abrir un período tenso y dramático, con precios muy elevados del crudo y el anuncio de su inminente escasez.

¿Una geología subversiva?

Hasta aquí no hemos hecho sino mostrar algunos trazos históricos y cronológicos que nos pueden ayudar a delimitar el terreno donde ha surgido el interrogante sobre el agotamiento del petróleo barato. La crisis de escasez que se anuncia hoy podría resultar creible si se constata que los años sesenta del pasado siglo marcaron la época de mayores descubrimientos de yacimientos, época desde la cual asistimos a un lento pero firme declive en el ritmo de los descubrimientos.

En su artículo ya clásico, publicado en la revista Scientific American, en 1998, y titulado «Fin de la era del petróleo barato» -que aquí apareció por las mismas fechas en su trasunto castellano Investigación y ciencia- Colin J. Campbell y Jean H. Lahèrrere, ambos geólogos veteranos y retirados, trazaban una línea de delimitación entre las previsiones de escasez de las crisis de los años setenta y la crisis actual de la que ellos se hacen portavoces. Refiriéndose a las predicciones de entonces, escribían:

«Sus predicciones apocalípticas fueron reacciones emocionales y políticas, los expertos sabían, ya entonces, que tales pronósticos carecían de base. Unos años antes se habían descubierto enormes campos en la vertiente norte de Alaska y bajo las aguas del Mar del Norte, cerca de la costa europea. Hacia 1973 el mundo había consumido, de acuerdo con las mejores estimaciones, alrededor de un octavo de su riqueza en crudo accesible. Dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) los cienco miembros de Oriente Medio convinieron en subir los precios, no porque hubiera peligro de escasez, sino porque habían decidido hacerse con el 36% del mercado. Más tarde, cuando la demanda cayó y el flujo de petróleo fresco procedente de Alaska y del Mar del Norte debilitó la presión ejercida por la OPEP, los precios se desplomaron.»

Campbell, con su libro The coming oil crisis (1997) y Lahèrrere, autor de distintos ensayos y estudios, defienden desde hace una década la proximidad del declive del petróleo, dentro del siglo XXI, anunciando que antes de 2010 se alcanzará probablemente el cénit de la producción, lo que marcará el fin del petróleo barato. Como se sabe, ambos se han inspirado en los trabajos de Marion King Hubbert, geólogo que trabajó para la Shell, y que en 1956 predijo que para el año 1970 aproximadamente, se produciría el cénit de la producción petrolera estadounidense, lo que efectivamente ocurrió. Otros geólogos, investigadores y periodistas se han sumado, con sus estudios y aportaciones, a esta corriente de opinión que poco a poco ha comenzado a entrar en el debate público, al menos en algunos ámbitos. Pero el debate continúa, de alguna manera, soterrado. En Estados Unidos, mientras tanto, se han publicado ya libros de divulgación como el de Richard Heinberg, The party’s over [4], mientras que en Francia se publicó La vie après la pétrole, de Jean-Luc Wingert, con prólogo de Lahèrrere, libro al que después han seguido otros varios en francés sobre la misma cuestión [5].

Desde luego, a esta corriente anunciadora del cenit petrolero no faltan sus oponentes negacionistas. Uno de ellos, ilustre, y al que podríamos considerar como el Herodoto de la historia del petróleo, es Daniel Yergin, que en 1991 publicó su monumental The Prize, libro histórico sobre la industria petrolera desde sus orígenes. Hoy Yergin, dirige una consultoría sobre temas energéticos y no otorga ninguna validez a los que anuncian la proximidad del agotamiento del petróleo [6].

Lo que resulta llamativo es que la opinión más autorizada en torno a las informaciones sobre el cenit petrolero provenga del mundo de la geología. ¿Qué habría sido del capitalismo industrial en el siglo XX sin esta ciencia aparentemente neutra y minuciosa? Los avances de la geología, la geofísica y la geoquímica, hicieron posible que la prospección de yacimientos petrolíferos pudiera alcanzar una precisión y eficacia cada vez mayores. La geología al servicio de la industria petrolera hizo que la ciencia de la tierra se convirtiera en la ciencia del saqueo de la tierra. Pero cuando los límites de las reservas de este planeta parecen exhaustas, cuando la aventura de juventud de la geología petrolera ha perdido muchos de sus encantos, algunos geólogos parecen dispuestos a hacer sonar la alarma del desequilibrio y el caos económico. La paradoja de esta geología de senectud es su incapacidad para reconocer la responsabilidad de toda ciencia en el desarrollo de las industrias y sus fines arbitrarios: toda ciencia puesta al servicio de la gran empresa capitalista se convierte en ciencia subversiva y amenaza con destruir su mismo objeto de estudio. En el libro mencionado de Colin Campbell, The coming oil crisis, aparece una entrevista a Walter Ziegler, eminente geofísico en la vanguardia de la prospección petrolera. La figura de Ziegler es crucial, ya que desde los inicios de su carrera en los años cincuenta, al servicio de la Shell, pudo recorrer buena parte del planeta y ser testigo de la evolución de la industria petrolera en las últimas décadas. Ziegler es además un representante típico del geólogo embarcado en la gran empresa capitalista de mitad de siglo, que asumía su trabajo como una vía hacia la libertad y la aventura. El mismo, reconoce al final de su entrevista con Campbell, su intuición temprana sobre el fin del petróleo:

“Nuestros estudios han confirmado más allá de toda duda que el globo tiene decididamente un potencial finito para la exploración petrolera. Las implicaciones son colosales. El mundo tiene finalmente que confrontar el hecho de la inminencia de cambios en su forma de vida. No tiene más opción que ajustarse a limitaciones en los recursos. «¡Ya no hay más caramelos, niños!» El juego casi ha terminado.”

Todo esto resulta altamente educativo. Es normal que los profesionales técnicos que estuvieron a la cabeza del movimiento de explotación de los recursos petroleros desde los tiempos de la guerra fría, como es el caso de Ziegler, conozcan a fondo la materia de la que hablan. Pero no hay que olvidar que ya desde los años sesenta y setenta se alzaron voces de alarma ante esta absurda y suicida escalada energética. La geología comprometida de Campbell, Lahèrrere y demás, llega un poco tarde: es como una sabiduría post festum. Estos hombres, que tanto han contribuido a crear la situación desastrosa que se cierne sobre nosotros, parecen deplorar y temer justamente las consecuencias radicales de tal situación, y olvidan que no hay ciencia neutra, que no hay saber técnico que no tenga una parte de responsabilidad en los procesos de degradación de materias y energías que constituye hoy la base de la dominación social en todo el planeta. En su libro, y de forma tímida, Campbell parece reconocer las virtudes de una economía más localizada y sencilla en la utilización de los recursos, nos anuncia un futuro donde tal vez sea posible equilibrar la ecuación del consumo y adquirir un papel más consciente en nuestra relación con la naturaleza. ¡Gracias Señor Campbell, tomaremos nota! En contraste, el geólogo Kenneth S. Deffeyes, divulgador del cénit y discípulo de Hubbert, se muestra implacable con las veleidades ecológicas de sus contemporáneos. En las primeras páginas de su libro Hubbert’s Peak. The Impending world oil shortage (2001) afirmaba sin pestañear:

«Una actitud posible, que personalmente no tengo en cuenta, nos dice que estamos arruinando la Tierra, saqueando los recursos, ensuciando el aire, y que sólo deberíamos comer alimentos orgánicos y montar en bicicleta. Sentimientos de culpabilidad no pueden evitar el caos que nos amenaza. Monto en bicicleta y camino mucho, pero confieso que parte de mi motivación es la situación miserable del aparcamiento en Princenton. La agricultura orgánica solo puede alimentar una pequeña parte de la población mundial; el aporte mundial de estiercol de vaca es limitado. No es probable que una civilización mejor surja espontanemente de un montón de conciencias culpables. (...)»

Esta declaración habla por sí sola. Sólo nos cabe esperar otra monografía complementaria, esta vez dedicada al cénit de estiercol de vaca, ya que el Sr. Deffeyes parece tener información muy actualizada al respecto.

Del petróleo hacia la nada

El declive de la producción petrolera nos obliga a un inmenso esfuerzo mental para representarnos una sociedad privada del petróleo sin que a la vez esta imagen llegue a borrar de nuestra memoria el modo de vida que conocieron nuestros bisabuelos. La motorización supuso la ruptura violenta con el mundo anterior, que estaba hecho de limitaciones que hoy resultan incomprensibles a la mente moderna. El problema pues no es sólo que los últimos días del petróleo dibujen delante de nosotros un futuro incierto; lo más grave sería que hicieran ilegible nuestro pasado. Hoy no se puede pensar el horizonte futuro sin tener en cuenta los límites modestos de donde venimos. Las instituciones y costumbres que se han perpetuado bajo la motorización impiden hoy reconocer nuestras necesidades en otra forma que no sea la de la motorización. Cabe pensar que la industria petrolera, que nació como una forma de guerra contra la libertad y la autonomía posibles, morirá ahogando igualmente la reflexión sobre un porvenir deseable. Sería urgente oponer nuestra crítica a los propagandistas del fin del petróleo, pues la mayoría de ellos sólo traducen a un lenguaje edulcorado y aceptable para las mayorías electoras el trasfondo real del problema.

Dado que, como decíamos al principio de este texto, las posibilidades de los combustibles y derivados del petróleo han abierto la vía para la expansión económica y cultural del mundo, tenemos que tratar de ver de que manera esta expansión ha instituido una nueva forma de dominación, y no solamente la forma perversa de un exceso de poder económico e industrial. Es cierto que desde la perspectiva actual, esto sólo puede ser un ejercicio intelectual aislado y más bien artificioso, ya que no se corresponde con ninguna inquietud profunda compartida colectivamente. Por otro lado, es indudable que el laberinto técnico heredado después de más de dos siglos de revoluciones industriales no puede ser desarticulado en dos días, y hoy se trataría más bien de sondear si existen indicios de que algo puede cambiar en un futuro a medio o largo plazo. ¿De qué forma es reapropiable la sociedad heredera del siglo XX, profundamente transformada por los combustibles fósiles? ¿Qué queda en nuestra humana naturaleza y en la naturaleza que nos rodea que no esté un poco afectado o totalmente destruido y que pueda llevarnos hacia la autonomía material y política?

La cuestión sobre el control de la energía nos recuerda la cuestión del control del poder sin más. No es claro que la desaparición de un recurso físico como es el petróleo pueda aflojar aunque sea poco ese control sobre la vida social que las élites ejercen sobre las mayorías. En cualquier caso ese control, si se da la escasez de un recurso tan importante como es el petróleo, cambiaría forzosamente de forma. El dilema es evidente: si las élites quieren seguir aferradas al superpoder técnico, financiero y político que han conocido durante el último siglo, en caso de enfrentarse a la escasez de un apoyo técnico como es el petróleo, la situación entonces se agravaría enormemente, dibujándose un cuadro de una tensión bélica, armamentística y policial inéditas. Hay una correlación indudable entre la afluencia de petróleo y la forma de poder tal y como la conocemos actualmente. La substitución del petróleo en un período relativamente corto de tiempo en algunas areas como la del transporte es practicamente imposible. En otras areas, se trataría de hacer resurgir plenamente formas de energía como la nuclear o el carbón, con todo lo que ello implica. Se quiera ver o no, una escasez próxima de petróleo significa el surgimiento de una situación imprevisible y catastrófica. Por tanto, es una situación desesperada en un doble sentido: la escasez de petróleo pone en cuestión la continuidad del control sobre el poder que las élites han ejercido hasta ahora, pero no ofrece ninguna garantía de que esto pueda abrir una vía para la reapropiación de dicho control a manos de las poblaciones.

Los voceros del cénit del petróleo, como el ya mencionado Colin Campbell, pretenden llamar a la conciencia pública de las naciones y persuadirlas de entrar en una vía tranquila hacia otras formas energéticas. En el breve texto llamado Protocolo de Rímini, que Campbell redactó personalmente, se propone una reducción general del consumo de hidrocarburos ajustando oferta y demanda del crudo en relación a la caída de la productividad anual. La finalidad sería poder «planificar de manera ordenada la transición al entorno mundial de suministros energéticos reducidos, preparándose con antelación para evitar el gasto energético, estimular las energías sustitutorias y alargar la vida del petróleo que quede, (...)»

La filosofía de este texto apela al espíritu cooperativo y equitativo de las naciones, lo que supone ignorar que la explotación y el empleo del petróleo han constituido las claves para que unas naciones oprimieran a otras, y para que, en general, dentro de cada nación la opresión se articulara en la forma que conocemos. Por tanto, las esperanzas incorporadas en la famosa «transición energética» están rellenas de lealtad para el mundo tal y como lo conocemos. Nada nuevo bajo el sol. Para estos privilegiados intérpretes del cénit petrolero, se trataría de que los excesos del poder no pongan en peligro el propio proyecto del poder: la extensión de la economía industrial y sus redes de jerarquización y control a todo el planeta.

El mundo ecologista, en general, contempla la posibilidad de la escasez de petróleo como una oportunidad histórica hacia la soñada sociedad de energías renovables. Por su parte, Jeremy Rifkin, ha sabido intuir la estrecha relación entre el declive de la producción petrolera y la puesta en cuestión de la capacidad del sistema para concentrar y acumular el poder, lo que significaría que el planeta está preparado para la descentralización energética y la recuperación del mando local, todo ello gracias al benéfico hidrógeno [7].

La transición energética ideada por muchos ecólogos, sociólogos y observadores ambientales podría ser interpretada, de hecho, como un golpe de timón en un mundo asolado por la opulencia y los excedentes de intermediarios e instituciones superfluas: esta sociedad del exceso está preñada de sus posibilidades de descentralización, se nos viene a decir. El conocimiento técnico ya ha sido alcanzado y las claves para una nueva sociedad ya están ahí, el problema es que los intereses del viejo régimen moribundo no dejan que esta sociedad aparezca... El problema de la descentralización y de la transición energética así tratado, nos trae a la memoria lo que la autora Hazel Henderson escribiía a finales de los años setenta sobre el concepto milagroso de «devolución espontánea»:

«(...) cuando las economías industriales alcanzan un cierto límite de producción centralizada, intensiva en capital, han de cambiar el rumbo, poniendo proa hacia actividades económicas y configuraciones políticas más descentralizadas, utilizando una toma de decisiones y unas redes de información más lateralmente ligadas, si quieren superar los cuellos de botella que para la información presentan unas instituciones excesivamente jerárquicas y burocratizadas. Me he referido a este cambio de dirección como escenario de un proceso de «devolución espontánea», en el que los ciudadanos comienzan simplemente a reclamar el poder que una vez delegaron en políticos, funcionarios y burócratas, así como el poder de tomar decisiones tecnológicas de largo alcance que delegaron en prominentes hombres de negocios.» [8]

Si se nos permite la metáfora, la aplicación del petróleo en la sociedad moderna ha constituido la gran entrega, la gran delegación de las poblaciones de su capacidad de decisión en manos de determinadas oligarquías y estructuras técnicas, redes de transporte, comunicación e intercambio. Si es cierto que se acerca un día en que el sistema se verá gravemente afectado por la carestía del petróleo ¿se producirá un equivalente de esta gentil «devolución espontánea» del control del poder y del control sobre los recursos? ¿se convertiría la transición energética en un proceso suave de dispersión de los centros de toma decisiones? ¿Habrá un traspaso de las competencias hacia el plano local si el funcionamiento de la economía se ve forzosamente inmovilizado? ¿Regresaremos hacia una cierta autarquía? Lo más amable que se puede señalar a los que albergan esta esperanza es que dediquen un momento al estudio de la historia: verán allí que las instituciones del poder nunca han servido como puente hacia formas superiormente morales o más equitativas de organizar la sociedad, y que normalmente agonizaron destruyendo y agotando todo lo que mantenía activa la sociedad que dominaban. La edad del agotamiento del petróleo podría ser tan despótica y vacía de horizontes, o más, de lo que pudo serlo la edad de su abundancia.

Conclusión

El agotamiento del petróleo podría quedar muy lejano aún, lo suficiente para que no afectase al tiempo de nuestras vidas. Pero también podría ser un acontecimiento inminente. ¿Qué podríamos esperar en ese caso?

Por todo lo dicho anteriormente, debemos deducir que el petróleo es uno de los pilares del poder centralizado y tiránico que hoy mueve el mundo. En el caso de que el agotamiento del petróleo entrase en una escalada de desajuste de oferta y demanda muy abrupta, el sistema de dominación se tambalearía en sus cimientos, y su capacidad de control correría un grave peligro.

Ciertamente, en un escenario ideal, la escasez de combustibles llevaría forzosamente a una relocalización económica, lo que implicaría una descentralización sobre el control de los recursos y, más allá, la posibilidad de refundar las bases de la autonomía a una escala incompatible con el sistema de opresión tal y como lo conocemos hoy. Como vemos, en este escenario ideal, el agotamiento del petróleo lleva a una contradicción abierta con el sistema. Pero no podemos engañarnos al respecto, el ejemplo de la historia muestra que los viejos sistemas de poder nunca cedieron suavemente ante el peso de sus contradicciones, normalmente se deslizaron pesadamene hacia una disgregación caótica y destructiva, arrastrando consigo todo lo demás. En el caso de nuestra civilización existen además dos circunstancias agravantes: la extensión de su dominio cubre la totalidad del planeta, pero además sus manipulaciones han perturbado globalmente la biosfera. La primera circunstancia nos obliga a proyectarnos en un desastre que puede afectar a la especie humana como tal, la segunda circunstancia pone en cuestión cualquier tentativa de reapropiación material colectiva.

A priori, no podemos esperar nada del fin del petróleo que pueda secundar nuestras perspectivas, lo que no niega que debamos estar vigilantes para aprovechar cualquier brecha que se abra en un hipotético período de post-abundancia.

Los Amigos de Ludd

[1] Como se sabe, la crisis petrolera que estalla en octubre del 73 con el comienzo del conflicto entre Israel y algunas potencias árabes, llevará a un rápido encarecimiento del crudo e incluso al embargo para países como Estados Unidos, que apoyan a Israel. Sin embargo, el conflicto bélico fue solo la tapadera de una compleja trama de intereses donde las compañías petroleras y la administración norteamericana estaban especialmente interesados en una revalorización del petróleo de Oriente Medio para recuperar la tasa de sus beneficios y reforzar la política estratégica norteamericana en la zona.

[2] En Los barones del petróleo p. 276 (Barcelona 1974)

[3] A raíz de la guerra, el precio del petróleo experimenta una violenta subida, pero breve; los precios del petróleo oscilan entorno a los veinte dólares desde febrero a diciembre de 1991. Y seguirá un descenso gradual del precio hasta 1998, año en que se produce una enorme caída (por debajo incluso de los diez dólares).

[4] Ver la crítica que hicimos de este libro en el boletín nº8 de Los Amigos de Ludd febrero 2005.

[5] De las cosas que se han publicado por aquí, en papel impreso, destacaríamos el dossier que sacó en abril la revista Mientras Tanto. Aunque, ciertamente, no coincidimos con el tono general y las opiniones de la editorial y los artículos, muy del estilo izquierda verde, creemos que constituye un conjunto interesante de materiales para entrar en la cuestión.

[6] Resulta curioso, cuando menos, que en una obra tan documentada como la de Yergin, no aparezca ni una sola referencia a los hallazgos de Hubbert.

[7] Para ver una crítica a las ideas de Rifkin, ver «En el estado social del hidrógeno» Los Amigos de Ludd nº5.

[8] Tomado del libro Para Schumacher Editorial Blume 1980.

Fuente: http://www.nodo50.org/ekintza/article.php3?id_article=439

viernes, 25 de julio de 2008

Conflicto agrario
Un atisbo de politización



Algo que ya nadie podrá desmentir después de lo vivido en estos últimos 4 meses, es que la política y la economía no pueden separarse, son hermanas siamesas, dos caras de una misma moneda. Toda actitud política conlleva una económica y toda postura económica refleja una política. Las presiones y acciones del sector agrario determinadas por un hecho económico se tradujeron en actitudes políticas y la política del gobierno es una postura ante la economía, no hay dudas de esto. Y el problema explotó, y ante las medidas de fuerza y su mediatización extrema, todo el pueblo quedó encerrado en el conflicto. Ante esto, a todo el mundo se le inquiría una posición, todo el mundo desesperaba por entender más o menos qué pasaba y así saber de quedo lado estar, así el pueblo se sometió a interminables bombardeos de información o mejor dicho de desinformación las veinticuatro horas del día, así la sociedad quedó en el medio de publicidades de un lado y otro, de discursos de un lado y otro, de actos de un lado y otro, y al final, la discusión política se impuso nuevamente en las casas, seguramente en algunas más y en otras menos, y con diversidad de profundidad e información, pero se volvió a discutir política y eso, en principio, es bueno.

Es bueno sólo en principio, porque todo lo que se discute en las casas parte principalmente desde lo que proponen los grandes medios de comunicación, de esas grandes empresas productoras de una realidad distorsionada, simplista y estupidazante. Esto es un fenómeno nuevo, típico de sociedades complejas como las actuales en las que los grandes medios juegan un rol determinante y esos medios, repito, son empresas con grandes intereses económicos que traducen en intereses político-editoriales. Ante esta realidad, es bueno que vuelva la discusión política, pero también para que esa discusión tenga valor y posea la complejidad y honestidad que requiere la democracia, se deberá avanzar de algún modo en la democratización de los medios de comunicación y en nuevas leyes de radiodifusión que permitan una real pluralidad de voces y no sólo la voz del mercado, las empresas y la publicidad. Todo lo dicho es importante para que se mejore la discusión y la participación política de los ciudadanos y para que cada persona pueda decidir su posición de acuerdo a su lugar en la sociedad, a sus intereses y a sus convicciones y no que termine adoptando posturas que incluso le son contrarias sólo por influencia de los medios, esto se notó mucho en el último conflicto.

El funcionamiento de las instituciones democráticas.

Sin importar el resultado, el conflicto dejó la satisfacción de que las instituciones democráticas funcionan. Cuando todos los medios sembraban dudas y discordia, el congreso abrió el debate, los diputados introdujeron modificaciones y se votó, y ahora hay que acatar la decisión de la mayoría, porque la democracias es así, no es perfecta pero es lo que hay, que se puede mejorar, seguro, pero sólo podemos mejorarla con más política, con mas participación y con más actitudes democráticas. A ambos lados del conflicto se deberá revisar y realizar una evaluación de las actitudes, porque no todas fueron democráticas, ni el corte total de rutas ni el desabastecimiento son actitudes democráticas, como tampoco lo son los aprietes o los golpes de puño, pero hay entre éstas algunas mucho mas graves que otras y no podemos dejar que vuelvan a pasar.

Los ganadores y los perdedores.

Indudablemente, el resultado de la votación deja ganadores y perdedores. Como se dijo ayer en radio Contiental “Ganó el “Campo”. Ganó la Oposición. Y Ganaron los grandes Medios. Es la trilogía vencedora. Ganó la razón agraria. Perdió la razón retencionista. Ganó la soja. Ganó la siembra directa. Ganó la generación de riqueza. Ganó la iniciativa privada. Pierden los bosques. Pierde la salud de la tierra. Pierden los ecologistas. Pierde la influencia del Estado. Pierde la presidenta. Y pierde el marido…(…) Perdió Moyano y ganó Barrionuevo. Ganó Castells y perdió D´Elía. Ganó De Angeli y perdió Kunkel. Ganó de la Sota y perdió Sabatella. Ganó Felipe Solá y perdió Scioli. Ganaron Elisa Carrió, Miguenz, Llambías, Buzzi, Reutemann, Duhalde, el cardenal Bergoglio y el rabino Bergman. Y Mirtha Legrand. Perdieron los intelectuales de la Carta Abierta y los militantes setentistas. Perdieron las Madres, y las abuelas de Plaza de Mayo” Pero al final de todo, ganó la democracia y eso es importante.

Este conflicto tuvo esa rara particularidad de juntar lo injuntable y de que mucha gente que hace cuatro meses odiaba a la política y a los políticos, de golpe y porrazo esa misma gente se encontró mirando con otros ojos a Menem, Duhalde, Busti, Rodríguez Saa, Barrionuevo, Reuteman, Carrio, Macri, entre otros tantos animales de la fauna política argentina, y de golpe, hasta les interesó la política y los derechos de los ciudadanos, y luego de conocido el resultado, resulta que la política es buena y que todo funciona. Es que en argentina todo puede pasar.

La actitud de Julio Cobos

Fue una actitud típica de la Unión Cívica Radical. Diría una actitud casi “natural” del radical promedio, tan “natural” como las contradicciones que reconoció al hablar. Pero esa “naturaleza” hunde su raíz en la historia. En 1890 y 1893 durante dos grandes levantamientos armados y cuando la definición de la palabra “radicales” se ajustaba más a la realidad, partidarios de este partido se levantaron en armas contra la oligarquía hegemonizada por Julio Roca. Leandro Alem, líder del movimiento rebelde, ambicionaba ir por todo, quería derrocar a los tiranos conservadores, pero su sobrino, Hipólito Irigoyen, terminó pactando un alto el fuego, dejando todo como estaba. Al poco tiempo, Alem se suicidaba, acusando de traidor a su sobrino Hipólito. Años después y luego de sus pactos con Roque Sáenz Peña, en 1916 Irigoyen llegó al poder político y como presidente enfrentó los primeros grandes conflictos obreros, ante éstos, al principio trato de mediar, pero al final, cuando tenia que tomar una decisión tajante, concluyó dejando la pista libre a la brutal represión del Ejército, la Policía y los grupos de civiles armados que dirigían los grandes terratenientes y empresarios. El saldo fue de miles de obreros fusilados a lo largo y ancho del país.

La historia continuo y cuando otro radical, Arturo Frondizi necesitó de los votos de Perón para ganar una elección y ser presidente, lo hizo y pacto con Perón. Luego de ganar la elección, traicionó el pacto con el líder proscrito y Perón no pudo regresar al país. Ya en la década del 80, otro radical, Raúl Alfonsin, conquistó la presidencia con un apoyo popular inaudito para un radical, empezó juzgando a las Juntas militares de la Dictadura, pero al cabo de unos años, ante los aprietes militares, cedió y aparecieron las leyes de obediencia debida y punto final y la casa quedó en orden, al menos por un tiempito. De don Fernando De La Rua, se acuerdan, mientras el andaba escapando por los aires en helicóptero, el pueblo dejó sus cadáveres en las plazas y comedores del país. Aquellos fueron tiempos en los que la realidad marcaba que los piquetes y las cacerolas “la lucha es una sola”, pero pronto ese slogan quedaría en el olvido, tan pronto como la clase media recuperaría un poco de nivel adquisitivo y entonces los piqueteros pasaron a ser vagos, delincuentes y peligrosos para la sociedad, todo bien armado por los grandes medios, claro.

Al final de esta esquemática historieta, llegamos por todo lo dicho a una actitud casi normal, no digo ni buena ni mala (eso júzguelo usted, si quiere), sino a una actitud casi “natural” para un radical. Mientras hace un tiempo lo echaban de su partido los mismos que ahora lo aplauden, y decidió ser parte de este gobierno y de un determinado proyecto de país, sumándose al mismo, como socio minoritario, hoy le da la espalda a ese proyecto votando en contra del mismo gobierno al que pertenece y representa, diciendo que los votos también son suyos. Indudablemente, un mareo del momento, típico de un radical que hoy se crea con más del 40% de los votos, es casi un delirio, una fantasía. Pero en medio de esa confusión, de ese mareo, en medio de sus contradicciones, afloró lo “natural”, esa actitud tan repetida, esa ambigüedad tan característica del radicalismo que jamás sabe bien ni tiene claro para qué lado de la cancha patea y para qué equipo juega, pero en momentos claves de los partidos finales, siempre pateó para el mismo lado. La historia lo juzgará.

Los árboles siguen tapando el bosque

Podría escribir un repaso similar a lo dicho arriba para la U.C.R, pero del peronismo, pero lo que sucede es que ambas banderías políticas tapan algo más importante que está de fondo. Lo que está en la base y perdone que sea tan directo, es una cuestión de clase social. Ambas banderías políticas dividen a trabajadores y a las clases populares y mientras exista esta división reinan y ganan las clases dominantes, ganan los financistas, los grandes empresarios industriales, los grandes terratenientes y los especuladores, mientras la mascara de radical o peronista siga tapando las diferencias de clase, será la clase trabajadora la que pierde, porque no puede construir un proyecto propio que la represente puramente, porque tanto el peronismo como el radicalismo tienen en sus cúpulas componentes de las clases dominantes. Esto también lo dejo claro el último conflicto: la clase trabajadora esta dividida y la izquierda que es el lugar político que debería aglutinar a los trabajadores, demostró una falta de organización y proyecto político que asusta y desilusiona y que demuestra un serio problema para los sectores mayoritarios de la sociedad, que son los que peor la pasan, siempre, y en esto la historia lamentablemente la historia se repite, para mal.


aunque hay cosas en las que no estoy de acuerdo como lo de la victoria de la democracia me parece un texto interesante

viernes, 18 de julio de 2008

¿LA DEMOCRACIA ADONDE ESTA?#

Fue hace unos meses cuando dos intereses chocaron y todo comenzo a girar en torno a los mismos sin importar lo que pasaba fuera de eso. Entonces salio a flote la poca importancia que tienen los de abajo cuando esta en juego el dinero, y todos nos mantuvimos expectantes respecto a quien ganaria, con la voz del inconciente diciendonos que sea cual fuese la parte vencedora el dinero no rozaria nuestras manos.

Porque ¿Quién nos asegura que el dinero si llega a manos del gobierno sera redistribuido y no llenara sus arcas? Esas arcas repletas de nuestra plata, la que nos sacan dia a dia con impuestos cada vez mas altos y mas variados.

Y el pueblo esta cansado y cada uno elige una posición, y de ambos lados nos mienten y es difícil encontrar un pensamiento objetivo en estos dias. Dias en que los capitalistas (lease federación agraria argentina) que hace unos años miraron hacia otro lado y dejaron caer miles de pequeños y medianos productores hoy dicen representarlos. Dias en que una familia bien oligarca (los kirchner) dice estar en contra de la oligarquia mientras por otro lado compra propiedades y con eñ dinero sobrante llena sus bolsillos. Son tiempos en que cada uno tiene el doble discurso a flor de piel en cuanto le tocan los intereses.

Mientras la gente muere de hambre en todos los rincones los sectores enfrentados, principalmente el gobierno, realizan actos con gastos incalculables, instalan carpas, no cualqieu tipo sino con calefacción, plasmas, etc, y demas cosas que forman parte de este circo que no solo a los demas paises sino tambien a nosotros mismos ns causa gracia.

Todas estas inversiones se hacen para “ver quien la tiene mas grande” y no para acabar con esto y ocuparse de cosas mas importantes.

En síntesis las vidas de las personas no le pisan ni los talones al dinero, que manda en este circo

NI CON EL CAMPO NI CON EL GOBIERNO
Las retenciones son solo un cambio hipocrita en una sociedad desigual.. si se quiere acortar la brecha entre clases primero que empiezen con ellos mismos que se enriquecen con nuestro dinero..
El cambio no se avisa se genera, hay que dividir las tierras y otras reformas pero de una

gano el campo ¿5 meses para esto?

#Mal Pasar- no me acuerdo que tema

es solo un pensamiento talvez me equivoque..

miércoles, 9 de julio de 2008

Pensamientos sobre el patriotism

William Blum
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Un pensamiento de gran importancia: Estoy harto de lo que llaman “patriotismo.”

Los pilotos japoneses que bombardearon Pearl Harbor estaban siendo patriotas. Los alemanes que apoyaron a Hitler y sus conquistas estaban siendo patriotas, luchaban por la Patria. Y todos los dictadores militares latinoamericanos que derrocaron gobiernos democráticamente elegidos y torturaron rutinariamente a la gente estaban siendo patriotas – salvaban a su querido país del “comunismo.”

General Augusto Pinochet de Chile: “Quisiera ser recordado como un hombre que sirvió a su país.” [1]

P.W. Botha, ex presidente del Sudáfrica del apartheid: “No me voy a arrepentir. No voy a pedir favores. Lo que hice, lo hice por mi país.” [2]

Pol Pot, asesino masivo de Camboya: “Quiero que sepáis que todo lo que hice, lo hice por mi país.” [3]

Tony Blair, ex primer ministro británico, defendiendo su papel en el asesinato de cientos de miles de iraquíes: “Hice lo que pensaba que era correcto para nuestro país.” [4]

No os aburriré con lo que ha dicho George W. Bush.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. dio sermones morales a sus prisioneros alemanes y al pueblo alemán sobre la inadmisibilidad de alegar que su participación en el holocausto era por obediencia a su gobierno legítimo. Para probar lo inadmisible que era esa defensa desde el punto de vista legal, los aliados de la Segunda Guerra Mundial ahorcaron a los principales ejemplos de tan patriótica lealtad.

Una vez me preguntaron después de una charla: “¿Ama a EE.UU.?” Respondí: “No.” Después de detenerme unos pocos segundos para que se dieran cuenta, y de varias risitas nerviosas en la audiencia, continué: “No amo a ningún país. Soy ciudadano del mundo. Amo ciertos principios, como ser los derechos humanos, las libertades cívicas, la democracia, una economía que ponga a la gente antes que los beneficios.”

No hago mucha distinción entre patriotismo y nacionalismo. Algunos escritores igualan el patriotismo con la fidelidad al propio país y gobierno, mientras definen el nacionalismo como sentimientos de superioridad étnica-nacional. Defínase como se quiera, en la práctica las manifestaciones psicológicas y conductuales del nacionalismo y del patriotismo – y el impacto de semejantes sentimientos sobre las políticas reales – no son fácilmente distinguibles.

Howard Zinn ha calificado el nacionalismo como “una serie de creencias enseñadas a cada generación en las cuales la Madre Patria o la Patria es un objeto de veneración y se convierte en una causa ardiente por la cual uno llega a estar dispuesto a matar a los hijos de otras Madres Patria o Patrias.” [5]... “El patriotismo es utilizado para crear la ilusión de un interés común compartida por todos en el país.” [6]

Fuertes sentimientos de patriotismo yacen cerca de la superficie en la gran mayoría de los estadounidenses. Están enterrados a más profundidad en los más “liberales” y “sofisticados”, pero siempre son accesibles, e inflamables.

Alexis de Tocqueville, el historiador francés de mediados del Siglo XIX, comentó sobre su larga estadía en EE.UU.: “Es imposible concebir un patriotismo más problemático y más palabrero; aburre hasta a los que están dispuestos a respetarlo.” [7]

George Bush Sr., al perdonar al ex Secretario de Defensa, Caspar Weinberger, y a otros cinco en conexión con el escándalo Irán-Contra de armas-por-rehenes: “Primero, el común denominador de su motivación – hayan sido correctas o equivocadas sus acciones – fue el patriotismo.” [8]

¡Qué bajo vientre primitivo tiene esta sociedad racional! EE.UU. es el país más patriótico, así como el más religioso del así llamado mundo desarrollado. Todo el asunto del patriotismo estadounidense puede ser comprendido mejor como el mayor caso de histeria colectiva en la historia, por medio del cual la multitud adora su propio poder como policías de la única superpotencia del mundo, un sustituto para la falta de poder en el resto de sus vidas. El patriotismo, como la religión, satisface la necesidad de la gente de tener algo más grande en lo que pueden aferrar sus vidas individuales.

Así que este 4 de julio, queridos compatriotas estadounidenses, algunos de vosotros alzaréis vuestros puños y gritaréis: "¡U! ¡S! ¡A! ¡U! ¡S! ¡A!". Y desfilaréis con vuestras banderas y vuestras imágenes de la Estatua de la Libertad. Pero ¿sabéis que el escultor copió la cara de su madre para hacer la estatua, una mujer dominante e intolerante que había prohibido a otro hijo que se casara con una judía?

"Patriotismo," dijo brillantemente el doctor Samuel Johnson: “es el último refugio de un sinvergüenza.” Ambrose Bierce no estuvo de acuerdo – Es, dijo, el primer refugio.

“El patriotismo es la convicción de que este país es superior a todos los demás porque habéis nacido en él.” George Bernard Shaw

“Las acciones son tenidas como buenas o malas, no en atención a sus propios méritos, sino de acuerdo a quién las realiza, y prácticamente no hay clase alguna de barbarie –tortura, la toma de rehenes, trabajo forzado, deportaciones en masa, penas de cárcel (o ejecuciones) sin juicio previo, falsificación, asesinato, el bombardeo de poblaciones civiles- cuya calificación moral no cambie cuando es cometida por “nuestro” bando.

“Los juramentos de lealtad son señales de Estados totalitarios, no democracias,” dice David Kertzer, antropólogo de la Universidad Brown que se especializa en rituales políticos. “No puedo pensar en una sola democracia, excepto EE.UU., que tenga un juramento de lealtad.” [10] O, podría haber agregado, que insiste en que sus políticos luzcan su patriotismo colocándose un alfiler con la bandera. Hitler criticó a los judíos alemanes y a los comunistas por su internacionalismo y su falta de patriotismo nacional. Junto con Mussolini en Italia el Führer exigió que los “verdaderos patriotas” juraran y exhibieran su lealtad a sus respectivas patrias. Los gobiernos democráticos de posguerra de ambos países hicieron un esfuerzo conciente por minimizar esas demostraciones de orgullo nacional.

(Por extraño que parezca, el Juramento de Lealtad Estadounidense fue escrito por Francis Bellamy, miembro fundados en 1889, de la Sociedad de Socialistas Cristianos, un grupo de pastores protestantes que afirmó que “las enseñanzas de Jesucristo llevan directamente a una forma o formas de socialismo.”)

Después de la invasión soviética de Afganistán en 1979, pudimos leer que hay “ahora un alto grado de patriotismo en la Unión Soviética porque Moscú actuó impunemente en Afganistán y por lo tanto subrayó quien es el verdadero poder en esa parte del mundo.” [11]

“Durante todo el Siglo XIX, y particularmente durante su segunda mitad, había habido un gran desarrollo de este nacionalismo en el mundo... Se enseñaba nacionalismo en las escuelas, era acentuado en los periódicos, predicado y escarnecido y cantado a los hombres- Se convirtió en una monstruosa hipocresía que ensombrecía todos los temas humanos. Se llevaba a los hombres a sentir que eran tan inadecuados sin una nacionalidad como sin sus ropas en una reunión multitudinaria. Los pueblos orientales, que nunca habían oído hablar de nacionalidad, la aceptaron como lo hicieron con los cigarrillos y los sombreros de hongo de Occidente.” H.G. Wells, escritor inglés. [12]

“La existencia misma del Estado exige que haya alguna clase privilegiada vitalmente interesada en mantener esa existencia. Y son precisamente los intereses de grupo de esa clase los que son llamados patriotismo.” Mikhail Bakunin, anarquista ruso. [13]

"Me parece una terrible indignidad tener un alma controlada por la geografía." George Santayana, educador y filósofo estadounidense.

--------------------

William Blum es autor de “Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II,” “Rogue State: a guide to the World's Only Super Power.” y “West-Bloc Dissident: a Cold War Political Memoir.”

Para contactos: BBlum6@aol.com

NOTAS

[1] Sunday Telegraph (London), July 18, 1999

[2] The Independent (London), November 22, 1995

[3] Far Eastern Economic Review (Hong Kong), October 30, 1997, artículo de Nate Thayer, páginas 15 y 20

[4] Washington Post, May 11, 2007, p.14

[5] "Passionate Declarations" (2003), p.40

[6] ZNet Magazine, May 2006, entrevista de David Barsamian

[7] "Democracy in America" (1840), capítulo 16

[8] New York Times, December 25, 1992

[10] Alan Colmes, "Red, White and Liberal" (2003), p.30

[11] San Francisco Examiner, January 20, 1980, citando a un “alto diplomático soviético.”

[12] "The Outline of History" (1920), vol. II, chapter XXXVII, p.782

[13] "Letters on Patriotism", 1869


http://www.rebelion.org/